El porqué de estos cuentos

18_11_2015 HOY_MIERCOLES_181115_ ¡Vivir!2 C

Desde hace algunos años, la lectura que más consumo es la literatura para niños, que no llamo infantil porque puede tener más de una interpretación: la que hacen los adultos para la gente menuda y la que hace ésta para sus coetáneos.

Ahora le tocó el turno a los “Cuentos sin ningún porqué” de Yuan Fuei Liao, a quien lo conocí en encuentros de la iglesia católica de la que es un consagrado activista. Y muy bueno.

En realidad no me sorprende esa faceta de escritor para los más chicos porque tiene talento y dos fuentes de inspiración permanente: sus hijos Juan Francisco y Josué.

Este libro, editado por Alfaguara Infantil, contiene trece relatos que se leen y disfrutan de forma rápida porque son cortos y poseen mucha hilaridad; se goza con los nombres que se inventa el autor, que constituyen juegos de palabras, como “Pardechancletas”, o “Pardezapatosdecharol” de “La tienda de calzados”; o el de los pueblos “Hacen, hacen y no dicen” y “Dicen, dicen y no hacen” del cuento “Bla bla bla”.

No se quedan atrás las inverosímiles declaraciones a Doña Amanda, reina del Salilú, como: “Doña Amanda, yo te quiero como la arena quiere al pudín” o “Doña Amanda, yo te quiero como el chicle quiere al café”.

Pero uno que me fascinó fue “Imagina” porque realmente de eso se trata, de imaginar cosas inimaginables.

Otros títulos son “Mono Polio y Mono Sílaba”, “El ventilador que se mareaba”, “El libro que se negaba a abrirse de noche”, “La ventana exige vacaciones y “Los soñopolitanos y sus sueños”.

En fin, que los adultos disfrutamos grandemente con “Cuentos sin ningún porqué”, pero sí, tienen explicaciones y muy válidas. El mismo autor explica que el material de este libro surgió para dormir a sus hijos y a los demás niños y que, además “es parte de mi reencuentro con la capacidad de asombro, con la mirada contemplativa de los pequeños, con pasear por los parques sin porqués, con el niño que hay dentro de mí y con el que está fuera de mí, con sus porqués y sus ningún porqués”. Bienvenido Yuan al maravilloso mundo de la literatura infantil.