El Presidente Medina tiene razón

El Presidente Danilo Medina no pasará a la historia por la originalidad de las visitas sorpresa, ni por impulsar la revolución educativa, convertido en el mayor constructor de escuelas, ni por haber regularizado la inmigración extranjera. Ingresará si su gobierno culminara, en el 2020, con una alta valoración ética, exento de la corrupción que el embajador James Brewster, ha denunciado como un cáncer que afecta el crecimiento y el comercio del país. Medina se expresa correctamente al reconocer la indignación ciudadana debido a las prácticas abusivas desde el Estado, y tiene toda la razón cuando rechaza las generalizaciones –maliciosas y perversas, digo yo-, que, según sus palabras , “meten en el mismo saco todas las manzanas, inclusive las podridas”.La opinión pública nacional suele construirse sobre especulaciones y generalizaciones: “todos los políticos son corruptos, todos los policías son…, todos los curas son tal cosa…, todos los comerciantes son aquello”. Pero no es así. Comparto la indignación de nuestro gobernante cuando dice que “no está dispuesto a aceptar esa generalización, ya que se debe dar la batalla desde el rigor, la verdad y la justicia. Y no desde la caza de brujas o el oportunismo político”.

Medina tiene que defender la honorabilidad de su administración, ese ha de ser su legado, pero el ejemplo debe empezar en sus allegados del gobierno y dirigentes del partido, para que cuando estalle un escándalo -OISOE- no crezca bajo sospechas de encubrimiento.

Prevalece la cultura corrupta en el soborno que se paga para evitar una multa, en el favor que evade la burocracia, pero Medina es nuestro principal activo, un político capaz de salir airoso e incólume ante cualquier prueba de corrupción, pues posee logros éticos y morales que avalan su discurso.