El presupuesto y las prioridades

Un aspecto llamativo del proyecto de Presupuesto de Ingresos y Ley de Gasto Público para 2009 presentado por el Poder Ejecutivo es que congela su monto global a los niveles de 2008, pero no jerarquiza prioridades para fortalecer las áreas que resultarían más afectadas por la crisis financiera internacional. Ante las expectativas de fuerte recesión internacional para el 2009, era lógico pensar que aún congelando el monto total del presupuesto, sus partidas serían redistribuidas de tal manera que pudieran ser compensados o contrarrestados los efectos adversos en las áreas más débiles o susceptibles de ser narigoneadas por la recesión.

Se ha previsto que la recesión afectará severamente el flujo turístico hacia nuestro país. De hecho, se ha producido una baja considerable en el ingreso de turistas y esta disminución tiene consecuencias financieras a través de la caída de los ingresos fiscales por cargos relacionados con el sector. Cómo compensará el Estado la merma de sus ingresos por este concepto y por  las rebajas de los hidrocarburos es algo que no parece previsto en el proyecto. Tampoco parece previsto el efecto  que la disminución del ingreso de turistas  tendrá en cuanto a demanda de bienes agropecuarios y servicios locales. A menos que haya la intención de ir acomodando la carga en el camino, es preocupante que no haya previsiones compensatorias.

Aquí la ley no es igual para todos

Este país hace excepciones ridículas en cuanto a la obligatoriedad de que todos respeten las leyes. Así, un chofer del concho está exonerado de la obligación de ceñirse el cinturón de seguridad, pero en cambio se acosa y sanciona a los conductores privados que no se “amarran”. Los motociclistas son otros privilegiados, pues pueden andar en vehículos sin placas ni silenciadores, a excesiva velocidad y a contravía, y nadie se mete con ellos.

De la misma manera, un conductor de vehículo privado es pasible de sanción si estaciona en un lugar prohibido, pero se permiten paradas de guaguas en lugares tan insólitos como debajo de un puente, llámese Juan Carlos o de cualquier otra manera. Un conductor privado sufre acoso de los agentes de AMET por no tener el marbete de la revista o parar sobre la línea de cruce del peatón, pero los choferes públicos están exonerados de cumplir esos requisitos. Es que aquí la ley no es igual para todos.