El primer campeón de boxeo de la República Dominicana

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POR CARLOS NINA GóMEZ
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SANTO DOMINGO.-
República Dominicana, según se observa en su tradición deportiva, se ha dejado sentir en el boxeo de paga.

Pese al poco respaldo que ha recibido el boxeo -prácticamente nada del Estado y del poderoso sector empresarial privado-, este marginado deporte ha escrito páginas trascendentes.

Al momento de escribirse este trabajo, el boxeo profesional local ha parido 13 campeones mundiales…¡muchos campeones!.

Más monarcas mundiales que países que, teniendo apoyo financiero del Estado, promotores, buenos peleadores y una permanente asistencia de fanáticos a los coliseos para ver a sus ídolos, no han pasado de la captura de 7 ú 8 títulos universales.

Alguien dijo, para solidificar este criterio, que “este pueblo muerto de hambre, con sus andrajosos boxeadores, se ha dado a respetar en los cuadriláteros mundiales”.

Los 13 reyes del boxeo profesional dominicano lo encabeza el fenecido Carlos Teófilo -Teo- Cruz.

Este gladiador, que no era un dotado de la mejor técnica…es decir, no se le consideraba un estilista, efectivo en el arte de boxear, tiene el singular mérito de darle a República Dominicana su primer campeonato mundial.

El 29 de junio de 1968 fecha histórica para RD

Teo Cruz, el 29 de junio de 1968, se adueñó del cinturón mundial del peso ligero al vencer, en 15 violentos asaltos, al puertorriqueño Carlos Ortiz.

La histórica victoria de Teo Cruz tiene más celebridad, de acuerdo con la opinión de viejos periodistas deportivos, porque la consiguió en su patria.

En efecto, Teo Cruz se cubrió de gloria, con la ganancia del cetro de las 135 libras, tras disponer de Ortiz en memorable reyerta montada en el hoy vetusto (y remodelado en más de diez ocasiones) Estadio Quisqueya.

Aquella noche asistieron al parque de pelota más de 10,000 fanáticos que disfrutaron -y vitorearon al unísono hasta el cansancio al modesto boxeador criollo- el resonante triunfo.

Lo que anhelaba.

Lo que más anhela un atleta, sin importar la disciplina que practique, es llegar a la cima… ¡y disfrutar de la fama!.

En estos tiempos de la modernidad deportiva el atleta de altos niveles, además de la fama y la vanagloria, va en busca del gran dinero. De los millones de dólares.

En el caso de los boxeadores dominicanos, aquellos que con gran entereza, sacrificio y disciplina lograron conquistar coronas mundiales, se da un caso suigéneris: No han podido ganar ese gran dinero.

Y mucho menos realizar muchas defensas de sus coronas.

El boxeador, en sentido general, batalla duro para llegar a la conquista de un cetro mundialista.

Y cuando logra este objetivo, entonces -obviamente- comienza la etapa del buscado negocio.

Se traza, en su condición de campeón mundial, el propósito de hacer varias defensas a sabiendas de que con la realización de esos combates en los que debe poner en disputa su cetro llegarán las “valijas” de dólares.

Es comprensible que así sea, aprecian quienes tienen a su cargo el mercadeo o manejo de esos muchachos que llegan al boxeo para su manutención y el de su familia.

La brevedad de sus títulos ha caracterizado a los campeones que ha dado el boxeo profesional del país.

Teo Cruz no es la excepción. Este monarca mundial de los pesos ligeros también entra en lo efímero…él apenas hizo dos defensas de su corona.

Tras la conquista del cinturón, no pudo -como también es “normal” en los campeones locales- hacer la primera defensa en su patria.

Teo Cruz en el plano internacional

Tuvo que ir a Estados Unidos y enfrentarse al californiano Mando Ramos.

A Ramos lo derrotó por decisión y así defendió con éxito su fajín mundial. Su primera defensa recibió positivos comentarios de la prensa internacional.

No obstante, cometió el error de ir a una revancha -directa e innecesaria- con Ramos y éste aprovechó la oportunidad y se impuso al quisqueyano arrebatándole la corona.

No pudo reconquistarla

Teo Cruz, quien tuvo 57 combates de los cuales 13 fueron fracasos con dos empates, pasó a ser un campeón efímero. Apenas dos defensas y ¡todo se derrumbó!.

Porque además de perder el campeonato, no pudo ganar el gran dinero. Tuvo que irse a casa con los bolsillos prácticamente vacíos.

La capacidad disciplinaria de Teo Cruz, su valentía, optimismo y quien se caracterizó por nunca perder la fe en el éxito, lo llevaron a seguir adelante.

En sus siguientes cuatro combates -dando un aviso de que regresaría por su fuero- salió airoso. Venció sin ninguna dificultad a sus cuatro rivales.

Parecía que iba a llegarle una nueva oportunidad para la reconquista del cinturón.

El día que murió Carlos “Teo” Cruz

Pero un serio obstáculo se le puso en el camino: El terrible accidente aéreo ocurrido el 15 de febrero de 1970.

Teo Cruz, en un viaje de vuelta a Puerto Rico desde Santo Domingo (en el vecino país había hecho su carrera y allí tenía su familia), perdió su última pelea.

En el fatal accidente de aviación, en la que murieron 102 personas, Teo Cruz perdió la vida.

Para la mayoría los expertos de la época, Cruz tenía amplias posibilidades de volver a ser campeón mundial.

Sólo un golpe mortal, como el recibido en el fatal accidente, pudo impedir que Teo Cruz se coronara, de nuevo, monarca del mundo, a juicio de los especialistas.

Así las malas cosas, Teo Cruz, aunque con sus singulares méritos como estelar atleta dominicano, fue, sencillamente, un campeón mundial efímero…¡campeón efímero e ido muy a destiempo a la inmortalidad, pero sin la ganancia del gran dinero!.

Carrera de  Carlos -Teo- Cruz

-Su labor profesional comienza el 17 de febrero de 1962

peleas 57 en el boxeo de paga

-Victorias 41

-Derrotas 13

-Nocauts propinados 13

-Nocauts recibidos> 4

-Gana la corona de los ligeros el 29 de junio de 1968

-Hizo tres peleas de campeonatos mundiales

-Dos defensas de su cetro ligero

-Pierde la faja el 18 de febrero de 1969 ante Mando Ramos

-Muere en un fatal accidente de aviación el 15 de febrero de 1970