El Profeta Gentileza

Por LEONARDO BOFF
El día 17 de diciembre de 1961 hubo un enorme incendio en el Circo Norteamericano en Niterói, en el Estado de Río de Janeiro, en el cual murieron cerca de 500 personas. Tal hecho, como en los tiempos bíblicos, sirvió de detonante para el surgimiento de un profeta, el Profeta Gentileza que el 11 de abril celebraría, si estuviera vivo, 90 años.

José Datrino era su nombre, camionero del barrio Guadalupe de Río de Janeiro. Seis días después del incendio, víspera de Navidad, hacia las 13 horas, mientras descargaba un camión, confesó haber oído por tres veces un mensaje divino: debía abandonar sus tres camiones, casa, terrenos y familia e ir inmediatamante al lugar del incendio «para ser el consolador de todos los que habían perdido a sus seres queridos». Tomó uno de los camiones, lo cargó con dos toneles de vino de cien litros y fue a Niterói para cumplir su misión. Distribuyó el vino en vasitos de plástico con una condición: que todos pidiesen «por gentileza» y no «por favor», y que dijesen «agradecido» en lugar de «muito obrigado» [«muchas gracias» en portugués»]. Aquí está la esencia de su mensaje: «gentileza» y «agradecido».

Se vistió con una bata blanca llena de apliques, bastón, un amplio estandarte con sus mensajes, adornado con flores para recordar el jardín del Edén y catavientos para airear las mentes, como decía. Se instaló en el local del incendio, lo allanó, transformándolo en un jardín lleno de flores. Dormía en el camión. Durante cuatro años consoló a todos los que iban al lugar a llorar a sus muertos diciéndoles: «sus cuerpos están muertos pero su espíritu está en Dios».

Después de esos cuatro años, recorrió el país, el nordeste y el norte, predicando «Gentileza» y «Agradecido». Finalmente, se instaló en Río, recorriendo la ciudad con su evangelio de la gentileza, como un bizarro Don Quijote que conquistó la simpatía de todos, cantado por músicos y artistas, hasta su muerte en 1996 en Mirandópolis, São Paulo. Fueron 35 años de coherente misión profética. Esta figura nos sugiere algunas reflexiones.

El Profeta Gentileza nos confirma el hecho religioso que no se inscribe en el ámbito de la razón analítica sino en el de la inteligencia emocional donde ocurre «el sentimiento oceánico», como lo llamaba el novelista Romain Roland oponiéndose a Freud. En el Profeta Gentileza aparece una mística trinitaria, rara en la historia cristiana, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Él siempre añade un cuarto elemento femenino, la naturaleza, o María. C.G. Jung mostró que el 3 y el 4 no deben ser vistos como números sino como arquetipos: el 3 de una totalidad hacia dentro y el 4 de una totalidad hacia fuera. Ellos expresan la Trinidad cristiana en sí (el 3) y el Reino de la Trinidad que incluye a la creación (el 4).

Como todo profeta, Gentileza denuncia y anuncia. Denuncia este mundo, regido «por el diablo-capital que vende todo y destruye todo». Ve en el circo destruido una metáfora del circo-mundo que también será destruido. Pero anuncia la «gentileza que es el remedio para todos los males». Dios es «Gentileza porque es Belleza, Perfección, Bondad, Riqueza, Naturaleza, nuestro Padre Creador». Hay un refrán que siempre se repite, especialmente en las 56 pilastras con inscripciones a la entrada de la estación de autobuses Novo Rio, en Cajú: «Gentileza genera gentileza, amor». Invita a todos a ser gentiles y agradecidos.

En verdad anuncia un antídoto a la brutalidad de nuestro sistema de relaciones. Es precursor, bajo un lenguaje popular y religioso, de un nuevo paradigma civilizatorio urgente en toda la humanidad.

El movimiento Río con Gentileza, articulado por el Prof. Guelman, busca gestar gentileza en esta ciudad marcada por la violencia. Es lo que necesitamos para la naturaleza y la humanidad, si todavía queremos tener futuro.