El próximo Trump: Manny Ramírez
quiere ser hombre de negocios

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ENRIQUE ROJAS
ESPNDeportes.com
ST. PETERSBURG, Florida.-
Aunque juega la última temporada de su contrato con los Medias Rojas de Boston, Manny Ramírez dista mucho de aparentar un jugador que esté cerca del retiro, sin embargo el jardinero dominicano ya comenzó a prepararse para lo que será su próxima carrera luego del béisbol.

Mientras el resto de sus compañeros se relajaba antes del partido del sábado contra los Rays de Tampa Bay, Ramírez leía silenciosamente en un salón apartado del vestidor de visitantes del Tropicana Field de St. Petersburg.

“Estoy leyendo acerca de los negocios porque me voy a dedicar al mundo de los negocios y las inversiones cuando me retire”, dijo Ramírez a ESPNdeportes.com.

“Si me voy a dedicar a eso, quiero saber algo del ambiente para no dejarme engañar”, agregó.

Justo después de su charla financiera, Ramírez muestra la portada del libro que está leyendo en esos momentos: “La Voz del Conocimiento”, del mexicano Miguel Ruiz, que en realidad no es una obra de dedicada al mundo de los negocios, sino más bien a la superación personal.

En su obra, Ruiz, un descendiente de la raza tolteca, enseña que la única forma de acabar con el sufrimiento emocional y recuperar la felicidad consiste en dejar de creer en mentiras, especialmente aquellas sobre nosotros mismos.

“Tengo otros libros en la casa”, dijo Ramírez, quien regularmente es retratado como un hombre distraido y tonto cuyo único rasgo notable es su capacidad para destruir pelotas lanzadas a 95 millas por hora.

Sin embargo, cada conversación con Ramírez revela partes ocultas de su personalidad, aunque está claro que sin importar que tan bueno llegue a ser Ramírez en el ámbito empresarial, es poco probable que supere su actual dedicación.

Batear es el negocio que mejor conoce Ramírez, quien cumplirá 36 años en un mes y juega su 16ta. temporada en las ligas mayores.

Ramírez encabeza la Liga Americana en bateo (.347) y jonrones (6) y es cuarto en carreras empujadas (20) en el primer mes de la última temporada del contrato de 168 millones por 8 años que firmó con Boston en diciembre del 2000.

“M-Ram” necesita cuatro jonrones para ser el miembro 24 del “Club 500” y sus 1,624 carreras impulsadas lo ubican en el puesto 27 de la lista de todos los tiempos y tercero entre los activos. Es séptimo entre los activos con promedio de .314 y es el único jugador de la historia con 800 empujadas en dos equipos diferentes (Cleveland y Boston).

“No quiero abundar mucho acerca de los 500 jonrones hasta que no suceda. No quiero comerme el pastel antes del cumpleaños”, filosofó Ramírez.

Boston conserva dos opciones de 20 millones anuales sobre Ramírez, pero hasta el momento no han dado indicios de su próximo movimiento con el gran bateador.

“Es posible que quieran llevar las cosas año por año”, dijo Ramírez, quien ha expresado varias veces su interés en acordar una extensión de cuatro años antes que tener escogidas sus opciones año por año.

“No hay nada nuevo, Boston tiene la opción en ese caso, pero estoy seguro que seguiré jugando, en Boston u otro lugar”, dijo Ramírez.

Y cuando entonces ya no tenga más dinamita en el bate, Ramírez dirá adiós al béisbol para dedicarse a los negocios y las inversiones, y es casi seguro que para ese momento ya estará mejor preparado, no importa que no esté leyendo los libros más adecuados.

Mientras tanto, se mantendrá vendiendo sus carros  y sus parrillas en Ebay, o cualquier otra empresa de subastas que se interese en entregar al mejor postor parte de lo que hoy es una historia, conocida como Manny Siendo Manny.

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El paso de Manny

El jardinero dominicano Manny Ramírez se encuentra en su última temporada de contrato con los Medias Rojas de Boston, equipo que lo firmó por ocho campañas y US$160 millones.

El toletero tiene dos opciones de contrato que todavía no han sido ejercidas por la organización.

Mientras se dedica a acercarse a los 500 jonrones y de paso garantizar prácticamente su pase al Salón de la Fama de Cooperstown, Ramírez se ha destapado como un “aprendiz de filósofo” mientras profesa la práctica del yoga, la meditación, y su última fase que es la de aprender el mundo de los negocios para dedicarse a las inversiones una vez termine su carrera como pelotero.