El RD-Cafta, una nueva oportunidad para el país

POR HUGO GUILIANI CURY
El RD-CAFTA es ya una realidad, fue aprobado el miércoles 27 por el Congreso Norteamericano. Termina así un largo trayecto que comenzó en el 2001 cuando di inicio al programa de Competitividad para que el país se fuera preparando hacia un TLC y luego en el 2002 salí para Washington a tratar de cambiar la agenda comercial norteamericana de forma que República Dominicana pudiese lograr un TLC con Estados Unidos y no quedara en desventaja con Centroamérica. En esa época la generalidad de los dominicanos no conocían lo que sería un TLC con E. U. y los que sí sabían dudaron que se pudiera lograr.

Con esa actitud se perdió un tiempo enorme en discusiones estériles que a veces obstaculizaron las gestiones que se hacían en Washington porque daban a entender al gobierno norteamericano que el país no quería tener un acuerdo comercial con ellos. Ahora que esto ya es realidad, sólo quisiera que sigamos hacia adelante y que esta vez con un poco de visión miremos hacia Europa para que en unos años logremos algo parecido.

Pero mientras tanto quisiera advertir que en las próximas semanas a los países miembros del RD-CAFTA se les presentará la oportunidad de renegociar el RD-CAFTA.

Esto ha ocurrido porque la administración del Presidente Bush ha tenido que hacer concesiones para lograr el apoyo de ciertos sectores de su nación y habrá que hacer ciertos cambios sobre lo ya negociado y firmado por los gobiernos. Por tanto Estados Unidos nos va a tener que solicitar que le aprobemos ciertas modificaciones en relación a las reglas de origen para las telas. Con esa modificación, la tela para forros tendrá que venir de Estados Unidos y al ser esta más cara, tendrá un impacto negativo para nuestras exportaciones de confecciones.

En el acuerdo se establece como es posible hacer esas modificaciones sin tener que modificar el texto de este. Por tanto es casi seguro que Estados Unidos buscará lograr esto a través de las llamadas “Side Letters” o cartas compromisos que son documentos que se anexan al texto del convenio y que pueden ser firmadas por los gobiernos.

Como en este caso es a Estados Unidos a quien le interesa hacer eso, lo lógico es que negociemos algo a cambio de lo que ellos desean. Se ha rumorado que Centroamérica y República Dominicana ya se han comprometido a concederle a Estados Unidos esa modificación, lo cual fue desmentido por Costa Rica. Debo sin embargo advertir que los países cuyos congresos no han ratificado el acuerdo, si eso se hizo se ha cometido un error. Lo es así porque en el caso de República Dominicana, Nicaragua y Costa rica, sus congresos todavía no han aprobado el convenio RD-CAFTA, el cual deberá ser presentado a sus congresos tal y como fue firmado y sin ninguna alteración.

Por tanto no es posible llegar a hacer compromisos diferentes a los que ya se firmó sin tampoco tener un acuerdo que este vigente. Conviene que el país tenga una estrategia diseñada para esa futura negociación. Debemos pues esperar a que Estados Unidos nos haga la solicitud de las modificaciones que ellos desean. Es esa la coyuntura que debemos aprovechar y entonces negociar un “Trade Off”, donde a cambio de aceptar la modificación que ellos desean, logremos excluir del acuerdo algunos productos agrícolas y el azúcar. Esto le fue permitido por Estados Unidos a Australia con el azúcar y a Costa Rica en el maíz. Pero esto sólo será posible si poseemos una posición definida y la disposición de correr riesgos y aguantar presiones. Debo advertir que en un caso como este, los negociadores norteamericanos lo que van a plantear es que si no les aceptamos la modificación que solicitan, que entonces otros países de Centroamérica comenzarían con el Convenio RD-CAFTA y que podríamos quedar fuera del acuerdo.

Quisiera recapitular señalando que en estos cuatro años nunca he visto al TLC con Estados Unidos sólo como un medio para aumentar nuestras exportaciones de bienes y servicios y tener importaciones más baratas que mejorarían el poder de compra de la población. Más bien lo veo como el instrumento que nos podría llevar a tener un país más institucional y donde las leyes se apliquen bien. Es para mí algo como lo que ha dicho el Padre Alemán, “este podría constituirse en el instrumento para construir un nuevo país”. Pero también esta será quizás la única oportunidad que tendremos para poder lograr mejores condiciones para el sector agrícola. Tomemos la decisión, resistamos las presiones y hagamos el esfuerzo, que con una buena estrategia podemos convencer a los americanos de la necesidad de hacer el “Trade – Off”. Así lograremos tener un mejor acuerdo.