El reclamo de “manos fuera”

Ha sido una constante: el Estado dominicano  falla  como administrador de empresas que corresponden a lo privado, por lo que debería limitarse a sus funciones esenciales de recaudador-inversonista que obtiene recursos para dar servicios públicos, impulsar el desarrollo en todos los órdenes  con las    herramientas de  ley  y aplicando autoridad para defender los intereses de las mayorías; velando porque el país siga adelante. Es lógico que el desastre del sector eléctrico nacional sea atribuido, en gran medida,  a la gestión  pública en el marco de la capitalización. Los gobiernos siempre han controlado gran parte del sistema, gravitando además con  políticas,  casi siempre inapropiadas,  sobre la totalidad del sector.

En ese contexto es que ha hecho escuchar su voz el empresario José  Miguel Bonetti en un acto de aniversario de la Asociación de Industrias, pidiendo fin a la presencia gubernamental en el sector eléctrico. La marcha hacia la estatización de la Distribuidora del Este (única apartada  de los “criterios gerenciales” estatales que queda) genera  rechazos. Del atolladero que representa el litigio con una firma extranjera que lo demanda, el Estado Dominicano no debería tratar de salir tomando la propiedad total de Ede-Este, sino abriendo puertas a otros inversionistas que por su aval tecnológico, antecedentes y  solvencia económica garanticen un buen desempeño.

Por todas las madres

Una  celebración que de manera significativa involucra sentimentalmente a los dominicanos es la del Día de las Madres, que es hoy. La generalidad de los humanos es fiel a la ascendencia materna y al vínculo indisoluble que en los vientres se crea. La reverencia y respeto   a la mujer que nos trajo a la vida solo se extinguen con la vida misma. El mercurial afán que invade el ambiente a propósito de la fecha consagrada al don sublime de engendrar ha venido por añadidura, pero  no  le resta significación moral a la tradición, que es lo que más vale.

 Pero tenemos también una madre común que es la Patria; en ella, en el terruño amado, nos hemos originado los dominicanos. Preocuparnos y trabajar   porque el país sea mejor cada vez -colocados mayoritariamente  por encima de lo mezquino-  es el comportamiento que corresponde a los hijos  agradecidos de la República que nos pertenece y sobre la que gravitan   males importantes que debemos resolver.