El Reformista, 40 años después

VICTOR A. MARMOL
El 1 de Agosto de 1964 en horas de la mañana, con la asistencia de 200 delegados de todo el país, y con un discurso de unas 2,264 palabras del doctor Joaquín Balaguer, quien se encontraba en el exilio en Nueva York, se celebró la primera convención del Partido Reformista para dejar constituido en la República Dominicana, esa organización política.

Ya en Enero, Balaguer había presidido en San Juan, Puerto Rico, otra convención con la asistencia de más de mil delegados de Estados Unidos y de la República Dominicana.

En la convención efectuada en Puerto Rico, la cual Balaguer señala en su obra “Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo” que fue celebrada el 1 de agosto de 1964, se cambió el nombre de Acción Social por el del Partido Reformista.

Durante la convención del Partido Reformista celebrada en el país en el antiguo local del Reformista en la calle 30 de Marzo, en un viejo edificio de dos plantas próximo al Palacio Nacional, el autor de estas Malmoladas estuvo cubriendo el acto por parte del diario El Caribe, en su condición de redactor político. Tenía 21 años de edad.

José A. Quezada T., un leal amigo de Balaguer hasta la hora de su muerte ocurrida el pasado año, era el enlace que tenía el Partido Reformista conmigo para suministrarme las actividades políticas del doctor Balaguer y del partido.

Mantuve durante muchos años relaciones afectuosas con los principales dirigentes políticos de esa agrupación política, entre los cuales sobresalía el licenciado Francisco Augusto Lora.

Don Augusto era un político fuera de serie. Decente, honrado, patriota. Era todo un caballero.

Don Augusto fue el primero en sufrir las ambiciones reeleccionistas de Balaguer, y de algunos que ahora en el Partido Reformista quieren hacerse pasar como institucionalistas, después que contribuyeron con su apatía, entreguismo y deslealtad a socavar las bases fundamentales de la organización política, solamente con el propósito de obtener posiciones oficiales, prebendas o absolución de la justicia.

Ahora, como dijo Balaguer en una ocasión, lloran como mujeres, lo que no pudieron defender como hombres.

¡Cuántas diferencias hay entre los que fueron escogidos para dirigir el Partido Reformista de entonces, a los que en muchos casos quieren dirigirlos ahora!

Basta mencionar algunos de esos políticos escogidos hace 40 años: Francisco Augusto Lora, Raúl González, Freddy Prestol Castillo, Héctor García Godoy, Eudoro Sánchez y Sánchez, Manuel A. Goico hijo, profesor Colombino Henríquez, César Herrera, Juan Tomás Lithgow, Prósper Ruiz, Cohén Gilberto Herrera Báez, José Sixto Ginebra, Luperón Flores, Néstor Caro, Alfredo Mere Márquez, José A. Quezada, Roque E. Bautista, César Brache, don Víctor Garrido, Carlos Goico Morales, Polibio Díaz, Tulio Franco y Franco, Quirilio Vilorio, Camilo Casasnova, Francisco Rojas Badía.

A dos años de la muerte de Balaguer, parece que los dirigentes reformistas no han podido realizar los deseos de Ramón Alberto Font Bernard, cuando en su Panegírico, publicado el 17 de julio del 2002, en la página 15 del periódico Hoy dijo en su penúltimo párrafo: “Al dejar aquí tu cuerpo inerte, vaso de bronce hecho para contener una voluntad de roble, corresponderá en lo adelante a la grey reformista, mantener vivo y palpitante el ejemplo magisterio de tu vida, constituirse monolíticamente en el prosecutor de tu ética política”.