El régimen de Trujillo, el deporte y los objetivos de dominación

El desenvolvimiento de las actividades físico-deportivas durante el régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo Molina no fue una excepción dentro de los objetivos de dominación, constituyéndose en parte de los medios de propaganda de la dilatada tiranía, lo que afectó considerablemente el desarrollo pleno del movimiento asociativo a la usanza de los conglomerados democráticos.

Juan Bosch en su obra “La Fortuna de Trujillo” (página 32) dice que el déspota, un hombre de origen humilde “en medio de la pobreza general comenzó a convertir el país en una empresa capitalista de su exclusiva propiedad, valiéndose de leyes aprobadas expresamente para poder monopolizar una serie de negocios.”

El régimen (1930-1961) orquestó una maquinaria militar, política y económica que utilizó para controlar a su antojo todas las manifestaciones de la vida nacional, incluyendo al deporte, manifestación por la que el autócrata nunca mostró gran simpatía.

En el año de 1937 la capital dominicana fue el escenario de los Primeros Juegos Olímpicos Nacionales, oficializados mediante la Ley No. 1272. Este certamen tuvo un carácter nacional con la participación de 12 provincias, el Distrito de Santo Domingo y el Ejército Nacional.

Estos Juegos fueron muy politizados por el poder dominante; ante todo sirvieron para la exaltación excesiva del tirano. El gobierno requirió la colaboración del comercio local, que tuvo que hacer grandes aportes. Por causas que no fueron explicadas, dichos juegos no volvieron a celebrarse durante el resto de la dictadura.

Este evento fue organizado por iniciativa de la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD), con el fin de integrar la delegación que participaría en los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá en el 1938, a los que el país no concurrió a consecuencia de las trabas impuestas por el oficialismo.

Ese año también se llevó a cabo un memorable campeonato de béisbol, en el que participaron destacadas figuras de las Ligas Negras de los Estados Unidos y de la pelota cubana. Si bien ese torneo tuvo una realización exitosa, se alegó su alto costo, provocando la paralización de los campeonatos profesionales hasta el año 1951.

La organización institucional del deporte doméstico se inicia con la creación de la Dirección General de Deportes en el año 1943. El régimen venía observando con cierto recelo el surgimiento espontáneo de un grupo de entidades asociativas privadas que auspiciaban torneos en distintas disciplinas.

Desde el 1945 se instaló con carácter provisional el Comité Nacional Olímpico (CNO), con la finalidad de darle aval al país en el olimpismo regional; fuimos invitados a participar en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Barraquilla en 1946, donde los criollos tuvieron una loable actuación, al obtener dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce, siendo la primera vez que asistíamos a este evento regional.

En el año 1955 se produjo un hecho de gran trascendencia al fundarse la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM) afiliada al Béisbol Organizado de las Grandes Ligas. El entonces moderno Estadio Trujillo (Luego Quisqueya) se erigió como la principal obra deportiva del régimen, inaugurándose el primer campeonato bajo luces el 23 de octubre de ese año con los cuatro equipos tradicionales.

Más adelante se construyeron los estadios en Santiago y San Pedro de Macorís, abriendo un nuevo capítulo para el deporte nacional. Tras la caída de la tiranía en los inicios de la década de los 60 y la irrupción de la etapa de transición democrática las organizaciones deportivas tuvieron una mayor apertura para el desarrollo de sus actividades.