El regreso de Bosch, 60 años después

El regreso de Bosch, 60 años después

Diómedes Núñez Polanco diomedesnp@gmail.com

-III-
En el discurso pronunciado en su toma de posesión como presidente de la República, el 27 de febrero de 1963, el profesor Juan Bosch observó:
“Como país americano nos hallamos en el centro de la gran corriente revolucionaria que está sacudiendo al Nuevo Mundo, y si tomamos en cuenta que esa fuerza poderosa es más potente en países que no pudieron desarrollarse a tiempo debido a que se lo impidieron las tiranías u otras fuerzas sociales negadas al progreso, debemos admitir que en la República Dominicana estamos obligados a avanzar de prisa, tan de prisa como sea posible hacerlo sin salirnos en momento alguno de las normas democráticas…”


Justo en ese momento acontecimientos estelares dominaban el ambiente internacional: impacto de la Revolución cubana, la geopolítica mundial, expresada especialmente en la crisis de los misiles en Cuba, que enfrentó a Estados Unidos y a la Unión Soviética, con riesgo de una conflagración mundial, apenas dos meses antes de la elecciones del 20 de diciembre de 1962; inicio del Concilio Vaticano II, marcado por la renovación católica y los enunciados de la doctrina social de la Iglesia, entre otros.


La llegada de la delegación del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el 5 de julio (1961), allanó el camino para el pronto retorno de Bosch al país. Ese mismo día, a través de “La Voz Dominicana” (Radio Santo Domingo Televisión) y otras emisoras, se transmitió en su voz un mensaje suyo al pueblo dominicano.


A juzgar por la pasión de sus afanes de entonces, y en su propia vida de exiliado, tenía muy presente el qué hacer tras su regreso a la patria dominicana. Aquella tarde del 20 de octubre, “Cuando el avión descendió en el Aeropuerto Punta Caucedo no sentí una gran emoción. Toda mi energía estaba concentrada en pensar en las primeras tareas, en cómo empezar a establecer una relación directa con el pueblo”. Ya citamos al principio su testimonio de que “estamos obligados a avanzar de prisa, tan de prisa como sea posible hacerlo…”


En ese contexto, Octavio Antonio Cabrera Serrata (Cabrerita) jugó un papel fundamental para entonces; fue el ayudante del profesor Bosch, y lo acompañó por los confines de toda la República. Cabrerita fue de los 58 jóvenes dominicanos que realizaron estudios en el Instituto de Educación Política en San Isidro de Coronado, San José de Costa Rica, entre cuyos profesores figuraba don Juan.


En Crisis de la democracia de América en la República Dominicana (1964), afirma que “Durante años y años nos habíamos preparado en el destierro para la tarea que habíamos terminado en ese mes de octubre (de 1962). (Angel) Miolán se había adiestrado para todo trabajo relacionado con la movilización de masas; (…) Durante un año y cuatro meses en que los días y las noches se confundían, llevó sobre la espalda el peso de la organización del partido. En la nueva etapa, que duraría menos de dos meses (20 de octubre-20 de diciembre), había que enseñar a todo un pueblo la complicada técnica de unas elecciones democráticas”.

De ahí que el resultado electoral del 20 de diciembre (1962) fuera el siguiente: Juan Bosch: 619,491 votos (59.53 %) y Viriato Fiallo (Unión Cívica Nacional): 317, 327 votos (30.08 %). El PRD ganó 22 de 27 senadores; y UCN, 4. De 74 diputados, el PRD obtuvo 49 y de 78 síndicos o alcaldes municipales, 63.

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