El regreso de Bosch, 60 años después

El regreso de Bosch, 60 años después

Diómedes Núñez Polanco [email protected]

El próximo miércoles, 20 de octubre, se cumplen 60 años del regreso de Juan Bosch a la patria, luego de un largo exilio de 23 años enfrentando la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y las de otros tiranos de América Latina. Llegó cerca de las 4;00 de la tarde, en la aerolínea Pan American. Poco después, pronunció su primer discurso en acto de recibimiento en la Casa Nacional del PRD, en la calle del Conde, frente al parque Colón.

Ese mismo día se produjo la masacre de jóvenes en la calle Espaillat, que protestaban contra los remanentes de la tiranía.


En ocasión de la efeméride, la Fundación Juan Bosch y otras instituciones culturales y sociales han organizado un programa de actividades, entre las que figuran un panel sobre la conmemoración, con la participación de Milagros Ortiz Bosch, Rafael Alburquerque y José del Castillo Pichardo, y una exposición de fotografías y periódicos. Ambos actos se realizarán el 20 de octubre, en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, a las 6:00 de la tarde.
A continuación ofrecemos a nuestros lectores, un fragmento de su libro Crisis de la democracia de América en la República Dominicana:
“El día de mi llegada a Santo Domingo los jóvenes del barrio de Ciudad Nueva se batían con la policía. Esos jóvenes eran catorcistas, comunistas, emepedeístas o no pertenecían a ningún grupo, pero formaban la vanguardia de acción directa de la Unión Cívica, y peleaban contra la policía porque pensaban que la lucha nacional debía llevarse a cabo en el terreño político. Ninguno de ellos creía que la solución de los problemas debía buscarse en el campo económico y social. En cambio, los jóvenes de los barrios altos, de Gualey y Guachupita, hijos de obreros y de sin trabajo, corrieron a rodear el automóvil en que yo iba -y a empujarlo cuando el motor dejó de funcionar a la altura del Puente Duarte-, mientras gritaban con un ritmo monótono: “Ya llegó Juan Bó, ya esto se acabó”.


“¿Qué era lo que ellos querían que se acabara?

“La miseria y la desesperanza a que los tenía sometidos la familia Trujillo. En ese momento los Trujillo tenían todo su poder militar en las manos del primogénito del tirano, el joven Ramfis, y un observador superficial podía pensar que tenían también todo el poder político en manos de Joaquín Balaguer. A los ojos de aquellos que no sabían ver en el fondo de los acontecimientos las fuerzas que los guían, el trujillismo parecía incólume. Pero no era así porque no podía haber trujillismo sin Truijillo. El régimen del tirano era un muerto y lo que veían los dominicanos era el entierro de ese muerto.


“En cosa de días se sentía crecer la presión; se veía a los jóvenes de acción de la UCN destruir las bombillas de las calles mediante el uso de tirapiedras infantiles que manejaban con asombrosa puntería; se les veía romper vitrinas y provocar motines; en horas de la noche resonaba por los barrios de la pequeña y la mediana clase media un intenso golpear de latas (…); en los mítines radiales se predicaba la guerra santa contra Balaguer (…). Pero no se hablaba de reformas, y eso era lo único que le interesaba a la masa popular. Solo el PRD mantenía su propaganda sobre las reformas, y solo el PRD no predicaba el odio. Nos interesaban las reformas sociales y económicas”.

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