El retorno del oro

Roberto B. Saladín Selín
Si en el pasado se afirmaba que la China hasta 1853 era el país más rico del planeta, siendo dicha nación junto a la India dos de los países con mayor demanda del oro en el mundo, en el 2002, cuando la República Popular de China (RPC) eliminó la prohibición de que sus ciudadanos posean oro, esa sola medida representó una demanda adicional de dicho metal por unos US$36 billones, equivalentes a unas 300 toneladas anuales.  En el 2006, las reservas internacionales de la RPC superaban US$1 trillón. 

En la extensa literatura que circula sobre el oro, el petróleo y el dólar, se señala que, si la explotación del oro como lo afirman algunos historiadores, en cuatro mil años extrajo  unas 150,000 toneladas de oro, la demanda del mismo ahora se estima en unas 4,000 toneladas al año; la producción en el presente alcanza unas 2,500 toneladas, quedándose por debajo de la demanda en unas 1,500 toneladas, provocando un déficit de unos 50 millones de onzas.  Un sector que mantiene una elevada demanda del metal, de acuerdo al Consejo Mundial del Oro, es el sector de la joyería, con una demanda anual de unas 2,500 toneladas al año.

Cabe destacar que aunque el oro ya no respalda a ninguna de las principales monedas, a finales del pasado año los Bancos Centrales mantenían un inventario de 18,000 toneladas métricas de oro, y cuando en 1999 colocaron en el mercado parte de las mismas, cayó el precio por debajo de US$300.00 la onza o US$9.64 por gramo, lo que condujo al Acuerdo sobre el Oro de Washington (WAG), comprometiéndose a no vender más de 400 toneladas al año hasta el 2004.

En años recientes, los países miembros de la OPEP han estado utilizando como unidad de cuenta el precio de un barril de petróleo crudo en gramos de oro para medir su poder de compra, ídem con el dólar norteamericano, en la serie 1945– 2010 y poniéndole precio en Euros al petróleo vendido en Europa por la debilidad del dólar.

Pareciera que fue ayer, cuando el oro se cotizaba a US$40.00 la onza en 1971, costando un gramo del mismo US$1.28, saltando luego sobre los US$800.00 la onza en enero de 1980, elevándose su precio por gramo a los US$25.72 y en el mes en curso, cotizándose la onza a US$928.70 la onza troy.  El disparo de la onza de oro, en enero de 1980, se debió a otro de los shocks de los precios del petróleo.  Qué lejano aparece aquel 1934, cuando se fijó el precio de la onza de oro en US$35.00 a la tasa de cambio oficial por el dólar norteamericano.

Un dato curioso, en el caso de República Dominicana, es que expertos en el comercio del oro afirmaban en un evento de CEDOPEX, al final de la década de los 70, que para tener una refinería de oro el país necesitaba una producción mínima anual de 20 toneladas de oro.

Pero ahora, la reliquia bárbara, el oro, está de retorno y vinculado al precio del petróleo y a la debilidad del dólar.