El ritual de la aceptación y proclamación del papa

CIUDAD DEL VATICANO, Abr 19 (AFP) – El ritual de la aceptación y proclamación del nuevo papa, una vez elegido por el Cónclave, está minuciosamente detallado en la Constitución Apostólica promulgada por Juan Pablo II en 1996, que regula la elección del sucesor.

Una vez concluida la elección en la Capilla Sixtina, el cardenal decano le hace la siguiente pregunta al elegido: “¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?”

Si la respuesta es positiva, la siguiente pregunta es “¿Cómo quieres ser llamado?” Entonces, el maestro de celebraciones litúrgicas pontificias, que actúa como notario, junto con dos asistentes que serán llamados como testigos, levanta acta de la aceptación del nuevo pontífice y del nombre adoptado.

En el párrafo 86 de la Constitución, Juan Pablo II escribió: “Ruego al que sea elegido que no renuncie al ministerio al que es llamado por temor a su carga, sino que se someta humildemente al designio de la voluntad divina”.

“Después de la aceptación, el elegido que ya haya recibido la ordenación episcopal, es inmediatamente Obispo de la Iglesia romana, verdadero Papa y Cabeza del Colegio Episcopal; el mismo adquiere de hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal y puede ejercerla. En cambio, si el elegido no tiene el carácter episcopal, será ordenado Obispo inmediatamente”, prosigue la Constitución.

En ese momento, el nuevo pontífice se retira al “Cuarto de las Lágrimas”, una pequeña habitación de tres metros cuadrados contigua a la Capilla Sixtina, donde se enfunda el hábito papal preparado en tres tallas (pequeña, mediana y grande).

Según la tradición, en esta habitación cada nuevo papa rompe en llanto frente a la responsabilidad y la magnitud de la tarea que le espera.

Luego los cardenales le rinden homenaje y le juran fidelidad. El cardenal protodiácono, el chileno Jorge Arturo Medina Estévez, “anuncia al pueblo, que está esperando, la elección y el nombre del nuevo Pontífice, el cual inmediatamente después imparte la bendición apostólica Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) desde el balcón de la basílica vaticana”.

La Constitución también prevé que si el elegido se encuentra fuera de la Ciudad del Vaticano, por ejemplo si es un cardenal elector o un sacerdote, hay que ir a buscarlo y recibir su consentimiento. Si no es todavía obispo, el decano de los cardenales procederá a su ordenación episcopal.

El Vaticano anunció que transcurrirían unos 45 minutos entre la fumata blanca que saldrá de la chimenea de la Capilla Sixtina para anunciar al mundo la elección de un nuevo Papa y la divulgación del nombre durante su presentación en el balcón de la basílica.