El rompecabezas nacional

FERNANDO I. FERRÁN
Por primera vez en lo que va de historia patria está en nosotros reducir a la mitad los niveles de pobreza, de hambre, de mortalidad materno-infantil, o mejorar las condiciones de vida en asentamientos precarios, superar la falta de agua potable, revertir la degradación de los recursos naturales renovables y construir una sociedad global más justa y solidaria.

¿Promesas de político o sueños de un iluso? Ni lo uno ni lo otro. Alcanzar todo lo anterior es tan fácil como cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y tan difícil como armar el siguiente rompecabezas nacional.

Una de las piezas de ese rompecabezas ha sido la evaluación de necesidades; es decir, saber qué hace falta para cumplir con las Metas del Milenio. Como ya tuve la oportunidad de escribir la semana pasada, más de 150 especialistas, de manera interdisciplinaria y distribuidos en cinco mesas de trabajo: salud, educación, medio ambiente, género y nutrición, acaban de discernir los bienes, los servicios, la infraestructura y los recursos humanos que se requieren para cumplir con los compromisos asumidos por el país durante la Cumbre del Milenio en 2000.

La segunda pieza es el análisis de costo. Hay que conocer las matrices de intervenciones que resulten de la evaluación de necesidades, pero de poco servirá ésta en términos operativos si ignoramos cuánto cuesta poner en marcha la planificación social del país a mediano y largo plazo.

Una vez sepamos qué hacer y con qué costo, dos piezas centrales del rompecabezas deben ser la inclusión de dicho plan en el Presupuesto Nacional y su sostenibilidad económica. De ahí que durante el análisis de costos se haya incluido la labor técnica de ONAPLAN y, por ahora, resulte notoria la ausencia de ONAPRES. Además del valor agregado de la intervención de esas instituciones, esto es un seguro contra cualquier inconveniente que pueda originarse durante la asignación de los recursos, al margen de que la forma óptima para introducir las intervenciones sea tratarlas como programas protegidos.

Concomitantemente, está en ciernes la pronta integración de una sexta mesa de trabajo. Sin ésta el proceso entero de planificación luce condenado al fracaso, por su incapacidad de garantizar el quehacer económico dominicano. Así pues, en el contexto de la construcción de una sociedad propiamente global, el nuevo grupo de trabajo tiene por meta procurar la sostenibilidad competitiva de la actividad económica del país.

Pero atención, ninguna pieza es tan crucial como la quinta y última pieza. Dada la experiencia histórica en el país, según la cual cada incumbente del Poder Ejecutivo hace las veces de escobita nueva, en detrimento de la continuidad de Estado, hace falta lograr el consenso de todas las fuerzas vivas de la sociedad, de aquí al año 2015, para cumplir con lo acordado. Para esto, el papel estelar recae en la población. Si no se la hace partícipe del proceso, no habrá quién reclame y exija a gobernantes y autoridades que respeten el compromiso doblemente asumido con los Objetivos de Desarrollo del Milenio: en septiembre del año 2000, con la firma de la Declaración del Milenio, y en octubre de 2004, con la integración de la Comisión Presidencial que vela por el cumplimiento de los Objetivos y por el capítulo dominicano del Proyecto del Milenio.

De por sí, dicha apropiación ciudadana implica, desde campañas de promoción para todos los públicos en general, hasta la posibilidad de concertar un gran acuerdo nacional y de asignar responsabilidad en las intervenciones a los municipios. Dicho sea de paso, la sumatoria de los recursos que los municipios reciben de los ingresos nacionales, combinados con los del Gobierno y los de la cooperación internacional, pueden convertirse en un factor determinante en el cumplimiento de las Metas.

Por demás, a falta de un liderazgo político, empresarial y comunitario íntegro e innovador, la sociedad dominicana padece actualmente un estado de orfandad que resta cohesión al todo nacional. Sin embargo, mientras el todo siga siendo más que las partes, la voluntad que se revele y demuestre en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio está llamada a ser cantera de liderazgo y todo axiomático capaz de dar coherencia y sentido al rompecabezas nacional.

fferran1@yahoo.com