El ronquido, enemigo nocturno

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Los ronquidos suelen ser una verdadera molestia para la persona que acompaña a quien lo padece, ya que suelen ser molestosos y hasta pueden afectar la convivencia de las personas.

Pero no menos afectado es quien sufre esta situación, ya que al no tener control de la misma puede llegar a sentir vergüenza.

El médico Luis Felipe Encarnación definió el ronquido como el ruido que produce el aire inspirado al pasar por una vía respiratoria que se estrecha cuando uno está durmiendo.
“En algunos casos solo es una molestia para los acompañantes o una vergüenza para el roncador, pero en casos más severos se convierte en un riesgo para la salud”, explica el otorrinolaringólogo y experto en medicina del sueño.

Factores de riesgo. El especialista indica que existen varios factores predisponentes, como ser varón, mayor de 30 años y con sobrepeso. Pero los delgados, las mujeres, y los jóvenes también pueden roncar. En los niños se debe principalmente a la presencia de adenoides y amígdalas muy grandes.

También la rinitis, la sinusitis, el asma y el tabaco predisponen, porque inflaman la vía respiratoria, haciéndola más estrecha.
“Mientras mas estrechez mas obstrucción, y aparece entonces la temida Apnea Obstructiva del Sueño, que se ha identificado como la primera causa de hipertensión arterial, calculándose que multiplica por 4 veces el riesgo de morir de una enfermedad cardiovascular y por ocho veces el riesgo de padecerla”, advierte Encarnación.

El médico aclaró que otros factores pueden ser responsables de los ronquidos, entre los que cita: el consumo de alcohol, el cual empeora el ronquido y la apnea porque por una parte produce relajación muscular y la garganta colapsa mas fácilmente, y por otra parte, disminuye la capacidad de despertarnos, por lo cual los eventos obstructivos tienen que ser severos para que nos podamos despertar, agravando la falta de oxígeno.

Desencadenantes fisiológicos. Además de la obesidad, las causas anatómicas del ronquido hay que buscarlas en la vía respiratoria superior. Un tabique nasal desviado, unos cornetes muy grandes, adenoides obstructivos, amígdalas hipertróficas, paladar grueso, macroglosia o lengua grande, retrognatia (mandíbula retraída), amígdalas linguales protruyentes, laringe con deformidades o muy blanda.

¿Qué hacer para combatir los ronquidos? . “La base de un buen tratamiento, es primero un buen diagnóstico”, asegura Encarnación.

En tal sentido, lo primero es que el paciente debe ser visto por un otorrinolaringólogo que realizará un examen minucioso de la nariz y la garganta para identificar los posibles puntos de obstrucción.
A continuación se realizará un estudio del sueño, que consiste en dormir en un laboratorio especializado conectado a una máquina que registra todos los parámetros del cuerpo mientas se está dormido. Este estudio permitirá identificar la severidad del problema, sostiene el otorrinolaringólogo

“El especialista puede indicar otros estudios como una endoscopia naso-faringo-laríngea y una tomografías, resonancias magnéticas de cráneo y sonografías del cuello si lo considera útil, aunque no son imprescindibles”, añadió.

Con esa información se toma la decisión del abordaje terapéutico a seguir, que puede ser, en orden de importancia y efectividad.

Medidas a tomar. Aunque no existen soluciones sencillas para este tipo de problemas, el especialista ofrece una serie de medidas que pueden tomarse para combatir los ronquidos, entre las que recomienda la pérdida de peso, el uso de medicamentos descongestionantes de la nariz y tratamiento de la alergia, dilatadores nasales internos o externos

También sugiere dormir semisentado o con varias almohadas, terapia de posición, que impide dormir boca arriba, evitar el alcohol y los sedantes, que profundizan el ronquido y las apneas. En el caso de las parejas de la persona roncadora, estudios científicos han demostrado que al controlar el ronquido, el sueño de la pareja mejora en un 20%, que equivale a dormir una hora más todos los días.

“Las parejas pueden usar tapones de oídos y no deben descartar del todo la idea de dormir en camas separadas, o hasta en habitaciones separadas. Todo antes de evitar un divorcio por esta causa, como se ha presentado en varias ocasiones”, concluye.