El salmón transgénico choca con la veda del mercado

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Roma. El primer animal transgénico legalizado en Estados Unidos para el consumo humano es un salmón al que le va a costar todavía mucho esfuerzo llegar al plato, vistos los recelos que ha despertado en los mercados de ambos lados del Atlántico.

A pesar de la reciente autorización de la agencia estadounidense de alimentos y medicamentos, el salmón de la empresa AquaBounty ha vuelto a enfrentar a los defensores y detractores de los organismos modificados genéticamente (OMG).   En su caso, se sirve de una mayor producción de hormona de crecimiento como resultado de un gen importado de otra especie de pescado para crecer en menos tiempo del que necesitaría de forma natural.

El especialista en Pesca de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Devin Bartley, afirmó a Efe que se trata de “un paso adelante”.   Subrayó que se requieren “alternativas creativas, socialmente aceptables, inocuas y respetuosas con el ambiente” para atender la demanda de pescado de una población mundial en aumento y, en este sentido, la ingeniería genética es una “opción real”.

Recordó que este nuevo salmón ha pasado por numerosos controles que garantizan su consumo y que, aunque las autoridades han exigido que se críe en instalaciones terrestres y no en el océano para evitar fugas, los riesgos ambientales también existen en cualquier tipo de granja o sistema de cultivo.

“En la FAO no miramos específicamente a la tecnología con la que se produce un organismo, sino a los cambios que la tecnología genera en los organismos porque se puede crear un animal muy peligroso a través del mejoramiento genético tradicional o un animal muy seguro mediante ingeniería genética”, asegura Bartley.

Frente a la comunidad científica, que aboga por seguir investigando y producir alimentos de modo más eficiente y con menos recursos, otros sectores no lo tienen tan claro y pronto han aparecido las presiones para que ese pescado no se comercialice.