El sector eléctrico está mejor ahora

El sector eléctrico está mejor ahora

El Ministro de Energía Antonio Almonte, la vicepresidenta Raquel Peña, el presidente Luis Abinader, Lisandro Macarrulla y José Ignacio Paliza.

Valoración. Hay más energía, entregada con mayor calidad

Antonio Almonte
ESPECIAL PARA HOY
La mayoría de los dominicanos lo percibe en su día a día. Hay más energía, entregada con mayor calidad y de forma más sostenida. Esa es la valoración, aunque no es la única, del servicio que ofrece el sector eléctrico a la población.
En su informe sobre las perspectivas de la economía de República Dominicana, la calificadora internacional de riesgos Standard & Poor’s destacó recientemente los avances de las reformas iniciadas en el sector eléctrico por la actual gestión de Gobierno.

Central Termoeléctrica Punta Catalina Foto: Eliezer Tapia


Al respecto, Standard & Poor’s sostiene:

“En las pasadas décadas la incapacidad para aprobar e implementar difíciles reformas fiscales y en el sector energía contribuyó al deterioro de las finanzas públicas. A pesar de experimentar un mayor crecimiento del PIB que en otros países con un nivel similar de desarrollo.

Sin embargo, la administración del presidente Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), ha sido capaz de avanzar importantes reformas estructurales. Por ejemplo, lograr la aprobación para la firma del Pacto Eléctrico temprano en el 2021 (el Pacto fue inicialmente presentado en el 2017). Ese pacto ha conducido al completo desmantelamiento del ineficiente conglomerado corporativo eléctrico estatal [CDEEE] y también al inicio de un gradual incremento en las tarifas que se mantuvieron sin cambios durante diez años”.


Otra importante calificadora internacional de riesgos, Fitch Ratings, publicó el pasado 8 de diciembre el informe de su evaluación sobre la economía dominicana en el cual resalta la mejora en el sector eléctrico.


Los evaluadores de agencias y organismos internacionales conocen desde hace décadas el comportamiento de nuestro sector eléctrico y por primera vez en este siglo están observando el inicio de un cambio positivo sostenido.
Como consecuencia de la liquidación de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y la transformación de las Unidad de Electrificación Rural y Suburbana (UERS), los gastos del Gobierno en el sector se redujeron en 3 mil 655 millones de pesos en 12 meses ha informado el Ministerio de Energía y Minas.


Con miras a lograr un sector eléctrico cada vez más eficiente, cifras concretas evidencian también cambios en otras entidades. En los últimos diez meses, la actual gestión de gobierno ha reducido los gastos de nómina de las EDE (Empresas Distribuidoras de Electricidad) a un ritmo sostenido de 8.8 millones de pesos mensuales.


Aunque es común en informes y artículos de prensa referirse a gastos de personal como si este término fuera equivalente a gasto de nómina, lo cierto es que el gasto de personal incluye nómina, prestaciones por cesantía y otros gastos relacionados, ya que lo que indica la eficiencia en la gestión es el comportamiento del gasto de nómina porque las prestaciones laborales por cancelación de personal son esporádicas, no fijas.


El gasto de nóminas de las distribuidoras que en promedio ascendió a 3,829.1 millones de pesos durante el periodo enero – octubre del 2020, para igual periodo del año 2021 se redujo a 3,740.9 millones de pesos, y seguirá bajando.
La actual gestión de Gobierno encontró las empresas distribuidoras con 8,765 empleados y el último Informe de Desempeño del sector indica que en octubre 2021 el número de empleados era de 7,500, es decir, 1,265 empleados menos.


En términos financieros es importante tener presente que las ganancias o pérdidas financieras de las distribuidoras, su flujo de caja comercial, dependen fundamentalmente de la diferencia entre el precio de compra de la energía a las generadoras y la tarifa a que la venden al público.

Durante el periodo enero a octubre del año pasado, por ejemplo, las distribuidoras compraron energía a un precio promedio de 10.79 centavos de dólares por kilovatio-hora [10.79 ¢US/KWh] y la vendieron a 14.36 ¢US /KWh, para un margen de 3.57¢US /KWh.


Sin embargo, en igual periodo de este 2021 las distribuidoras compraron a 12.27 ¢US/KWh y vendieron a 13.98 ¢US/KWh, para un margen de tan solo 1.71¢US /KWh. En otras palabras, el margen entre compra y venta se redujo en 52 % entre el 2020 y el 2021.


La causa de tan pírrico margen es el elevado precio de la energía comprada a los generadores y, además, que por más de diez años la tarifa se mantuvo prácticamente congelada.


Ese análisis se completa si consideramos que en la actualidad se abastece entre 98% y 99% de la demanda de energía. En resumen, comprando más energía, cada vez más cara y vendiéndola más barata que antes no existe en el mundo empresa alguna cuyo flujo de caja no sea deficitario. Eso lo saben los analistas y expertos extranjeros, pero se les dificulta entender a algunos críticos locales.

En esta gestión la cantidad de clientes facturados ha aumentado en un número aproximado de 147,350 en un año; y el número de clientes por empleados también ha aumentado de 298 en octubre del 2020 a 355 clientes/empleado en octubre 2021.


El índice de cobranza pasó de 93% el año pasado a 96% este año. En enero del 2021 las EDES cobraron 97.2 millones de dólares y diez meses después, en octubre, cobraron 142.4 millones de dólares, un salto de 46.5 % de eficiencia en la cobranza en menos de un año. [Ver Informe de Gestión Comercial, octubre 2021].

A pesar de colocar en línea 5 % más energía que el año pasado en el periodo enero a octubre, las pérdidas permanecieron prácticamente igual: 33.6% versus 33.5%.


Podemos afirmar que las distribuidoras están muy lejos todavía de ser eficientes en cualquier sentido, pero es una falsedad, una exageración y hasta una injusticia, decir que han empeorado.

Nadie sensato esperaría que las distorsiones acumuladas y consolidadas de las EDES durante más de dos décadas de gestión clientelista y politizada sean superadas en un año.

Por otro lado, en el sector eléctrico se vive un prometedor periodo de activismo pro-inversión por parte del sector privado, local y extranjero, en proyectos convencionales y en fuentes renovables. En otras palabras, el sector eléctrico está cambiando positivamente y de seguro que un calificador sin anteojeras le daría buenas notas.

Antonio Almonte es ministro de Energía y Minas. Tiene un máster en Física Nuclear de la Universidad de Surrey, Gran Bretaña.

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