El sector eléctrico, mitos y realidades

De manera cíclica, en la República Dominicana experimentamos dificultades en el suministro eléctrico. Cuando esto sucede, la prensa se ve atiborrada de noticias y declaraciones. En muchas ocasiones se manejan mitos y medias verdades. Estos mitos, la mayoría de las veces, son producto de diagnósticos equivocados. Puesto que los apagones, que son la fuente de este activismo mediático, no siempre obedecen a las mismas causas y, en consecuencia, no debieran derivar en las mismas declaraciones y conclusiones. Sin embargo, no ocurre así.

Por ejemplo, el suministro eléctrico durante el mes de octubre 2008 cayó de un 87% a un 75%, al pasar de unos 1,009 Gwh mensuales a 904 Gwh, fruto de: i) el desmesurado incremento del precio del petróleo –US$147/Bbl- que, entre agosto y septiembre, generó un faltante de US$130 millones en el pago de las facturas corrientes de los generadores; y, ii) los cuatro fenómenos atmosféricos que afectaron la nación. En esta ocasión, llegamos a tener un déficit en el suministro de hasta un 45% (21/10/08). En los medios de prensa, las caracterizaciones más frecuentes hacían referencia a que: i) el sector había colapsado; y, ii) que el gabinete eléctrico había fracasado. Obviando el hecho de que las causas de estas interrupciones eran fundamentalmente externas.

Actualmente ocurre algo, no necesariamente similar, pero muy parecido. Me refiero, de manera específica a: i) la acumulación de deuda de parte de las distribuidoras; ii) el embargo de sus cuentas por las generadoras; y, iii) la concertación de un financiamiento de US$300 millones para el sector. Estos atrasos en los pagos indudablemente derivarían en los conocidos apagones financieros. Sin embargo, algunos medios de prensa lo dan como un hecho, a pesar de que las interrupciones son totalmente marginales.  O sea, que del 85% de satisfacción de la demanda que veníamos supliendo, en las últimas semanas hemos bajado a alrededor de un 80%. Este ensanchamiento del déficit en el suministro, al pasar de un 15 a un 20% representaría aproximadamente unos 25-30 circuitos. Lo cual, evidentemente es noticia, pero no significa, de ninguna manera, que el sector haya o esté colapsado. Esto así, porque una industria que supla un 80% de la demanda, manteniendo el 52% de sus circuitos con suministro ininterrumpido de 24 horas no está colapsado.   Ahora bien, puesto que el mercado de racionamiento está restringido a un 48% -circuitos B, C, D y PRA- estos 80-100 megavatios faltantes tienen que ser distribuidos de manera proporcional entre los mismos. Por lo cual, el nivel de insatisfacción de estos clientes y usuarios se incrementa en la misma proporción. Sin embargo, una vez recuperado el mínimo óptimo de suministro, 85%, el sector eléctrico deja de tener relevancia mediática.

A pesar de todo lo anterior, en las últimas semanas han surgido los mismos comentarios relativos al colapso del sector e inviabilidad del esquema de capitalización y, naturalmente, a que el gabinete eléctrico fracasó y se encuentra entrampado.  Sin embargo, la realidad representada en los números fríos de desempeño del sector le da un mentís a estas aseveraciones.  Y esto está testificado por el BM, el BID y el Instituto Adam Smith, los cuales permanentemente monitorean el sector eléctrico nacional.

En la actualidad, las causas de la acumulación de deudas de las distribuidoras radican en el atraso en los desembolsos presupuestales programados, debido a las innegables dificultades fiscales de los primeros meses del año.  Mientras en el primer cuatrimestre del 2008 fueron transferidos al sector US$276 millones, al día de hoy sólo habían sido inyectados US$126 millones. Ciento cincuenta millones de dólares menos. Por este motivo está siendo gestionado el rápido desembolso de los US$300 MM presupuestados para este año fiscal de parte del BM, con lo que se cubriría parte del déficit de US$600 millones proyectado para el 2009.  Al día de hoy, el suministro es de un 80%, tenemos 286 circuitos 24 horas –Santiago de manera total, el Indice de Recuperación de Efectivo está en 68% y los cobros son superiores a los US$80 millones y tenemos 98 industrias como usuarios no regulados. Esta es la realidad del sector.