El señor actúa en medio de la tormenta

Vuelven las “Brisas”, así sin apellido, como la primera vez en septiembre de 1979, cuando enfrentábamos una situación difícil y crítica, después de los estragos del huracán David. Ahora las circunstancias son diferentes pero estamos también en momentos difíciles y críticos.

Sin embargo, considero que estamos perdiendo mucho tiempo en lamentaciones, porque con esa actitud no resolvemos nada, mas bien nos desalentamos y llevamos desaliento a los demás.

Creo, eso sí, que no debemos ser conformistas, sino que, de manera inteligente, tenemos que dejar sentir nuestro rechazo, por los canales convenientes, hacia una serie de medidas torpes de nuestro gobierno que, sin lugar a dudas, han degradado la calidad de vida de la mayoría.

¿Qué hacer? Lo primero es relajarse, interactuar con personas de pensamiento positivo y, sobre todo, orar, orar mucho porque el poder de la oración es grande y lo que tenemos fe sabemos que el Señor actúa en medio de la tormenta.

Pero, como dice el refrán “a Dios rogando y con el mazo dando” y como tenemos que aportar nuestro granito de arena vamos a poner a prueba nuestra capacidad creativa para convivir con esos problemas que, como podemos visualizar, nos acompañarán por largo tiempo.

Pienso que una opción buena podría ser fomentar otra vez la lactancia materna. Que se le dé vigencia a una ley que existe para esos fines. Porque, no cabe duda, es el alimento más saludable para los bebés y el más económico para la familia.

Claro, la madre para poder dar el seno ha de estar alimentada adecuadamente y en ese sentido considero que se deben cambiar algunos hábitos alimenticios.

Muchas veces ingerimos productos comestibles sólo por costumbre y no analizamos su verdadero valor alimenticio. Es posible que otros artículos más baratos y accesibles nos proporcionen mejor calidad nutricional.

Cuando vea que algún alimento está más barato en algún sitito, analice antes de comprar: por ejemplo, verifique su fecha de vencimiento, sobre todo en aquello que ofrecen “dos por uno”, y calcule si lo que se está ahorrando en la compra lo gastará en transporte, porque así no vale la pena.

Uno de los productos que más derrochamos es el azúcar: casi siempre echamos en la taza de café mayor cantidad de la que necesitamos; ¡compruebe!

No se queda atrás el gas propano, luego de que un recipiente empieza a hervir se debe bajar la llama y esto casi nunca lo hacemos. Si le es posible adquiera algunas ollas que son sumamente térmicas y conservan grandemente el calor, de modo que con un mínimo de fuego ellas cuecen los alimentos, así el gas dura más; esté pendiente de que los alimentos no estén en el fuego más del tiempo necesario.

Y no se olvide de averiguar si en realidad le están vendiendo la cantidad real de combustible que usted pagó, porque a veces son las envasadoras las que echan de menos, pero en otras ocasiones son las personas con las que usted manda a buscar el gas que la engañan.

De estos y otros temas hay mucho que hablar. Hasta la próxima.

rosafesquea@codetel.net.do