El shock externo

En la balanza de pagos, la balanza comercial ha sido tradicionalmente negativa. Ni siquiera con devaluaciones fuertes, como las vividas en el año 2003 y 2004 ha habido un aumento en las exportaciones netas. Eso deja bien claro que hay problemas estructurales al que se enfrenta nuestro aparato productivo que no se corrigen con devaluaciones. Al contrario, dado que algunos componentes, como el de la energía y los combustibles usan divisas, el efecto neto en fomentar la competitividad del aparato productivo nacional es negativo o cercano a cero. Hasta el momento, en la cuenta corriente, los consumos del exterior han sido financiados con el turismo y con las remesas. En el primer caso, según las estadísticas del Banco Central, en todos los meses del 2008 ha habido un mayor flujo de turistas que lo registrado en el 2007. La composición de nuestros visitantes es diversa, por lo que cabría pensar que en el corto y mediano plazos, los niveles de visitas se mantendrían aún en el caso de que la economía norteamericana siga confrontando problemas, pues la debilidad del dólar es la fortaleza del euro y de otras monedas. En cuanto a las remesas internacionales no cabe esperar el mismo optimismo. No es posible saber cómo afectará a los dominicanos la pérdida de empleo y la inflación en EEUU. Cabría esperar, en el corto plazo, un menor crecimiento, pasando de un promedio de 10% en los últimos años, a un 7% o menos en los años subsiguientes. Bajo estos supuestos, ni turismo ni remesas podrían compensar la mayor demanda de divisas para compra de combustibles. Al nivel actual de consumo de energía y combustible la única forma de más o menos mantener el nivel de tipo de cambio estable es la reducción radical de las importaciones de otros bienes. Ajustes y reprogramación de las principales variables son necesarios. Nuestra capacidad de producir divisas en el corto plazo hace obligatorio limitar nuestras expectativas de crecimiento en los próximos años. Hay que mantener la estabilidad económica, ahora con mayor racionalidad y prudencia.