El Síndrome Metabólico: una bomba de tiempo

Hoy día muchas personas pueden tener una bomba de tiempo en sus manos y no se han dado cuenta. Se trata del síndrome metabólico, que puede causar infarto del miocardio, accidente vascular cerebral y otras enfermedades cardiovasculares.

El síndrome metabólico también se conoce como síndrome de resistencia a la insulina, Síndrome X, intolerancia a la glucosa o síndrome de Reavens.

Para el cardiólogo Juan Carlos Elizondo, la inactividad y la obesidad son los dos pilares de causa principal más importantes en los que se fundamenta el síndrome metabólico, ya que es muy probable que esto produzca colesterol HDL bajo, triglicéridos altos y presión ligeramente alta.

El síndrome metabólico se caracteriza por un agrupamiento de factores. En forma individual, cada factor de riesgo confiere cierto nivel de riesgo cardiovascular; no obstante, cuando se combinan varios factores de riesgo en un paciente, tienen un efecto acumulativo sobre el nivel global de riesgo. La presencia del síndrome metabólico aumenta en forma significativa el riesgo de un infarto del miocardio, la diabetes del tipo 2 y la muerte.

El síndrome metabólico es muy común y su prevalencia aumentará conforme las poblaciones envejecen y se tornan más obesas. Un estudio reciente en los Estados Unidos encontró que aproximadamente uno de cada cinco hombres y casi una de cada cuatro mujeres tienen el síndrome metabólico. La prevalencia de esta condición aumenta con la edad y está presente en casi la mitad de las personas mayores de 60 años de edad.

[b]¿CÓMO TRATAR EL SÍNDROME METABÓLICO?[/b]

El diagnóstico, según lo indicó el Dr. Elizondo se hace evaluando los factores de riesgos con un examen de sangre en ayunas y una evaluación cardiovascular, en la cual se identifica el riesgo que tiene la persona de sufrir un evento cardiaco en 10 años.

Las investigaciones han demostrado que el síndrome metabólico puede estar presente hasta diez años antes de su detección, período en el cual las personas sufren un serio riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

El tratamiento consiste en dos partes: una de medicamentos y otra no farmacológica.

Dentro de la no farmacológica se recomienda iniciar una dieta adecuada y aumentar la actividad física, previa evaluación cardiológica.

Los lineamientos del National Cholesterol Education Programme Adult Treatment Panel III (NCEP ATP III, 2001, por sus siglas en inglés), recomiendan que los niveles altos de colesterol LDL (colesterol “malo”) sean una meta primaria del tratamiento

El tratamiento de los factores de riesgo, lipídicos y no lipídicos reducirá el riesgo de la enfermedad coronaria.

[b]UN TRATAMIENTO EFECTIVO[/b]

CRESTOR (rosuvastatina) es un avanzado reductor de colesterol o estatina, que ha demostrado ser altamente efectivo en el control de algunos de los factores de mayor riesgo –colesterol LDL (colesterol malo), colesterol HDL (colesterol bueno) y triglicéridos– en personas que sufren del Síndrome Metabólico.

Es un inhibidor de la 3-hidroximetilglutaril coenzima A (HMG-CoA) reductasa, una enzima crucial para la síntesis del colesterol. Estos compuestos se conocen comúnmente como “estatinas”. Al inhibir esta enzima, se sintetiza menos colesterol en el hígado, que es donde se produce la mayor parte. A su vez, esto causa una reducción de la cantidad de colesterol en la sangre.