¿El sponsoring es gasto o inversión?

Han pasado ya 101 años del surgimiento de La Aurora, la empresa que dio origen al grupo León Jimenes. Digamos que ha sido mucho el humo que han producido. Pero también ha sido mucho lo que ha colaborado con el desarrollo del país, esa empresa creada por don Eduardo León, y que sus hijos han continuado fielmente durante todas estas décadas, hasta formar la centuria que acaban de cumplir.

Pero mi principal motivo al escribir este artículo no es celebrar los 100 años de E. León Jimenes, pues en realidad eso ya pasó en el año 2003. Lo que deseo celebrar es la disposición de esa corporación a colaborar con el mundo cultural, con las causas nobles. Algo que para la mayoría de los comerciantes es inútil, constituye un gasto, una pérdida, una bobería.

Sin embargo, la realidad del mercadeo moderno que tan bien manejan los hombres y mujeres que dirigen al Grupo León ha demostrado que esos gestos de bondad, esa cantidad de recursos que se emplea en favorecer las causas elevadas y nobles, es siempre una inversión que tiene su retorno. Tanto, en imagen corporativa de bondad que sirve a la compañía en distintos aspectos. Empezando porque el consumidor adquiere más confianza en ella a la hora de elegir productos. Pues es mejor comprar un producto que hace o distribuye una empresa que uno ha visto ligada a actos de colaboración, gestos de ayuda, solidaridad con causas nobles, en vez de consumir el producto de una empresa a la que no hemos visto nunca colaborar con algo.

Nos imaginamos, como consumidores, que esa empresa tacaña, poco dadivosa, bien podría falsificar su producto, venderlo vencido, mentir en su publicidad, incumplir su promesa de venta. Por el contrario, para la empresa colaboradora, nuestra mente brinda el favor de su confianza, porque al ver sus acciones de bien, suponemos que aplica el mismo principio a sus productos. De modo que no sólo la empresa consigue que hablen bien de ella en los medios de comunicación, sino que le genera una mayor venta de sus productos, lo cual es una ganancia efectiva, concreta, evidente, palpable, tangible.

De aquí se deduce el sponsoring o patrocinio o política de ayuda y colaboración con quienes buscan fines elevados, desinteresados, en favor de la sociedad. El Grupo León ha comprendido perfectamente este acierto del mercadeo que tan bien explotan las grandes compañías del mundo, cada vez con mayor ahínco y proporción.

Por ello, el ejemplo de éxito logrado en sus negocios, es una muestra de que no sólo han sido inteligentes en posicionar las marcas que manejan, sino también en el posicionamiento de su principal marca a vender: el propio nombre y buena fama de la empresa. Porque ya el pueblo lo dice en términos menos técnicos que el mercadeo: de tal palo, tal astilla.

Este centenario que acaba de pasar, de E. León Jimenes, ha sido celebrado, entre otras cosas, con el surgimiento del Centro León, en Santiago. Una especie de santuario de la cultura dominicana y universal, que no es sólo un edificio bien decorado y confortablemente armado, con una arquitectura impresionantemente hermosa. Es mucho más que eso. Es el centro de todo un plan de acción dirigida hacia fuera de él y hacia dentro del pueblo dominicano, para promover sus mejores valores culturales, morales, propios, sin desmedro del necesario intercambio e interacción cultural con otros pueblos del mundo, que es la única manera de conseguir un armazón cultural fuerte y abierto, como la de los países que marchan delante en el desarrollo social y económico en el mundo.

Felicitamos al Grupo León por sus aportes culturales y por ser un ejemplo a seguir por otras compañías.