El sueño de Leonel era ser pelotero

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Cuando Leonel Fernández llegó de Nueva York, con unos 16 años de edad, su único interés en la vida era llegar a ser el segundo Juan Marichal y hasta intentaba ‘pitchar’ elevando alto la pierna. Se convenció de que todo su interés por ser beisbolista tenía que quedar atrás pues no tenía las cualidades para ello. Esta anécdota, sumada a muchas otras, fueron contadas por el mismo Fernández, en el acto de presentación del libro Mi amigo Leonel, de la autoría de Héctor Galván.

“Mi ambición en la vida fue llegar a ser atleta, llegar a ser jugador de béisbol y, si no, que fuera de baloncesto, pero jamás en mi vida pensé que podría inclinarme en la política, eso no estaba en mis objetivos, pero caí en Villa Juana…”, contó Fernández.

Todas las noches, dijo, en la intersección de las calles Francisco Villaespesa con 23, se daban unas discusiones de gran altura intelectual. En la actualidad, lamenta, se ha caído en una crisis intelectual de la política.

“Aquí el debate es ahora, si se amarran bien los pantalones, si se puso bien el sombreros, si se amarró la correa”, agregó.

La actividad fue en el auditorio de la Universidad Católica de Santo Domingo (UCSD).

A su lado, su esposa Margarita Cedeño; Héctor Galván, autor de la obra; Temístocles Montás, prologuista; el padre Ramón Alonso, rector de la UCSD, y Jimmy Sierra, a quien el ex mandatario definió como el teórico.

Y fue una especie de reencuentro entre los muchachos del barrio. Fernández señaló hacía el público, y dijo: “También veo aquí que está Teto, y está el compañero Guaroa Guzmán, de allá de Villa Juana; está Héctor, Silvio y en fin todos los compañeros de la época, y eso nos trae gratos recuerdos esta noche”,

“Mi abuela Mamita influye en todos nosotros, pero también el barrio y los amigos son los que van ejerciendo una influencia sobre como uno piensa, actúa y ofrece a la vida”, añadió.

Como cargada de emociones definió la noche del lunes pasado, en el acto.

En broma, y entre risas, dijo que le preocupa que sean recuerdos de más de 30 años, cuando los cabellos del grupo se están plateando. “Son indicaciones muy claras de como el tiempo realmente ha pasado”, señaló.

Al escuchar hablar a sus amigos Jimmy, Temístocles y Héctor, le surgió una interrogante, de algo que dijo su esposa Margarita a veces le pregunta, “¿Y cómo tú sabes esto, cómo tu aprendiste tal cosa?”

La gente de su generación, se enorgullece, está a la altura de los académicos de la Universidad de Harvard, del Instituto Tecnológico de Masachussets y de la Universidad de la Sorbona.

“La que nosotros tuvimos fue la universidad de Villa Juana, con categoría de Harvard”, agregó para provocar las carcajadas del auditorio.

Fernández fue presidente en el período 1996-2000 y actualmente es candidato presidencial para las elecciones presidenciales del 16 de mayo, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

[b]LOS SETENTA[/b]

Los jóvenes de los años 70’s, manifestó Fernández, habían hecho una apreciación de la importancia de las ideas y del intelecto al quehacer político. “Y eso se producía cada noche. Cien y ciento cincuenta personas que se reunían ahí, en la esquina de la Francisco Villaespesa con 23”, insistió.

Hablaban de los problemas nacionales de la época, de la guerra de Vietnam, sobre la Revolución Cultural china, de la revolución cultural bolchevique, de la revolución de abril y de lo que representó el trujillismo para el país.

Fernández, recuerda, que le tenían impedido intervenir porque ignoraba la materia. Fue el hazme reír del barrio, cuando en una ocasión le planteó a su primo David su interés de conocer al camarada Lenin, por su creencia de que era uno más del barrio, y de los más mencionados.

Curioso, se acercaba y cada día salía más fascinado con esos jóvenes que tenían una madurez a destiempo porque discutían cosas de una densidad, cuya riqueza dijo no encuentra hoy día ni siquiera en los medios de comunicación.

Si en los 70’s se creía que el socialismo era la redención de la humanidad, en el 1990, indicó, descubrieron que el Muro de Berlín cayó y que sus quimeras estaban contaminadas por lo terrenal. Aún así, sostiene que siempre han aspirado a estar en la línea del progreso.

[b]LEALTAD[/b]

A Héctor Galván, el autor de libro, lo que le más le ha impactado en su vida, dijo, fue el momento en que conoció a Fernández, un día cualquiera de octubre de 1976. Para esos días ingresó a un círculo de estudios que fundó Juan Bosch y dirigía Fernández. La amistad significa para él respeto y profunda lealtad.

Para Fernández el libro de Héctor Galván es un testimonio sincero de amistad.

Fernández observó que el libro cuenta una historia de la política contemporánea de la República Dominicana y del mismo Partido de la Liberación Dominicana (PLD), a través una relación de amistad.

“Puedo confesarle que tengo alrededor de 27 años discutiendo con ese señor que se llama Leonel Fernández. Es una relación de permanente confrontación de ideas”, expresó Galván.

[b]NO ASPIRABAN A NADA[/b]

Lo interesante era, expuso Fernández, que ninguno de los del grupo aspiraba a nada. Nadie quería, ni soñó remotamente ser regidor, diputado y mucho menos Presidente.

“Lo nuestro era transformar el mundo. Teníamos una ambición desmedida, lógico, éramos jóvenes y teníamos la ilusión de que el mundo se podía transformar sobre la base de nuestra voluntad. Descubrimos luego que no era así”, añadió.