El sueño roto de Chayanne

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POR MANUEL EDUARDO SOTO
Cualquiera podría creer que por todo el éxito que ha tenido Chayanne en su ya larga carrera artística, el joven y apuesto cantante puertorriqueño está en condiciones de alcanzar todo lo que quiera en la vida. Pero, desgraciadamente, no todo ha sido un lecho de rosas para él.

La fotografía que ilustra este artículo lo muestra justamente en uno de los momentos más negativos de la vida, cuando compartimos en la fastuosa inauguración de un restaurante en Miami. La década del 80 estaba en su ocaso, cuando el equipo que manejaba a Chayanne quiso llevar la imagen de su artista un poco más arriba que la del resto de sus colegas. Para ello, su manager, el voluminoso boricua Gustavo Sánchez, lo involucró en una costosa inversión en un restaurante en la Avenida Coral Way de Miami. El primer problema era que el establecimiento estaba situado debajo de la carretera elevada interestatal 95, en un sector aislado poco concurrido.

El restaurante, además, tenía ambiciones desmedidas, ya que su objetivo era ser una especie de Naciones Unidas de la gastronomía. Según los planes de sus manejadores, el establecimiento iba a tener cada día la comida típica de algún país con cocina de renombre mundial. Un día se serviría un menú francés, al otro los platos eran italianos, españoles, caribeños, etc. En una ciudad de población mayoritariamente cubana y latina en general, el plato favorito era el arroz con pollo o la ropa vieja (carne ripiada), por lo que los exóticos platos del menú no eran muy conocidos en el área.

Chayanne, quien por su inexperiencia sólo se limitaba a aportar su imagen y su sonrisa con la esperanza que sus admiradoras cayeran en masa en el lugar, debe haber aprendido una cara lección con esa fracasada inversión: hay que dominar el terreno donde uno pone el dinero, porque en caso contrario inexorablemente lo perderá.

Y así fue como sucedió. Los primeros días tuvo todas sus mesas ocupadas –principalmente por periodistas e invitados especiales que según esperaban los ejecutivos se harían clientes permanentes del restaurante y luego traerían a otras personas– pero a medida que fueron pasando los días, la soledad se fue apoderaldo del sitio, cerrando unos meses más tarde sus puertas para ceder el espacio a un centro de reunión de un grupo religioso.

Pero si bien ese fracaso debe haber afectado en cierta forma las finanzas de Chayanne, la estrella de la música pop siguió adelante con su carrera, escogiendo su repertorio con mucho cuidado y creando elaboradas y sensuales coreografías que lo han encumbrado finalmente al pináculo de la fama como uno de los artistas juveniles más destacados del momento.

Seguramente el ex miembro del grupo Los Chicos ahora ni se acuerda de ese fiasco comercial, ya que no le debe quedar tiempo para eso por sus constantes y exitosas giras en las que llena estadios desde Buenos Aires hasta Madrid. Sus discos se venden por millones y –lo más importante– sigue siendo el chico sencillo y sonriente que desde sus primeros pasos en el mundo del espectáculo siempre tiene un minuto para un periodista, lo que no se puede decir de otras figuras contemporáneas de él.

Se casó y fue padre, pero sobre el escenario sigue siendo el talentoso cantante y bailarín que no sólo brilla en la música y sigue haciendo soñar a las chicas, sino que también ha protagonizado telenovelas –una de ellas nada menos que en el exigente mercado argentino– y comerciales para la televisión anglosajona, aparte de haber hecho la hazaña de actuar en la película “Baila conmigo” junto a la despampanante Vanessa Williams y al legendario Kris Kristofferson.

Claro que estuvo varios años rezagado por el éxito arrollador de Luis Miguel, Enrique Iglesias y Christian Castro, pero hoy no tiene nada que envidiarle a ninguno de ellos porque ha llegado a un nivel que ni siquiera había soñado cuando comenzó su carrera hace más de 20 años en Los Chicos.

¿Le fue mal con su restaurante? ¿Y qué? Lo importante es que no tiene rival en la música pop.