El sustantivo Altagracia y la identidad de la dominicana

En los inicios del año 1996 participé en el Primer Curso Internacional Sobre Derechos del Consumidor que auspicio el gobierno de Israel, a través del en el Instituto Internacional HISTADRUT, de ese país.
Aparte de la actividad docente-bien intensiva por cierto- nos tocó viajar a conocer los lugares históricos de la nación, como Jerusalén, Belén, Galilea, el Mar Muerto, entre otros puntos tocados por la historia bíblica.
Para ir al Mar Muerto se debe salir antes de la salida del Sol, porque hay que cruzar el desierto, de modo que a las 5:00 de la madrugada es la hora ideal y después de las 7:00 la hora del regreso. Cuando subíamos al autobús que nos llevaría al lugar, el encargado del grupo pasó lista, al escuchar mi nombre, se acercó para decirme: “eres dominicana”, le pregunté porqué y me respondió: es el nombre de la virgen de tu país.
Cabe destacar que el guía del equipo era un profesor de Antropología Social, que nos daba clases, era un gran investigador y entre sus trabajos incluyó la variada forma y los distintos nombres que le han dado a la virgen en América Latina. Me impresionó la forma de identificarme por el nombre, no solo por mi color de piel, porque en el grupo de 30 habían panameñas, brasileñas y de todos los colores de la región de América Latina y el Caribe, de modo que no era la única mujer de color en el grupo. Él me distinguió por el nombre.
Bien es sabido que la tradición de nuestra zona geográfica está relacionada con el catolicismo que es la religión que hace devoción por la madre de Jesús, la virgen María que se llama Altagracia en República Dominicana, Guadalupe en México, del Cobre en Cuba, Santa Rosa de Lima en Perú, Chiquinquira en Colombia, Aparecida en Brasil, Copacabana en Bolivia, y así en cada país tiene su propio nombre.
Los colonizadores españoles y los curas que les acompañaron en la conquista y que tuvieron a cargo la evangelización tienen mucho que ver con la gran variedad de nombres. Cabe destacar que en nuestro país tenemos dos con la Virgen de las Mercedes, que al parecer nada tiene que ver con la Merced de Perú, que también tiene dos igual que nosotros.
Los nombres de las distintas virgen tienen que ver con “apariciones” de la madre de Jesús en distintos sitios, como Lourdes en Francia y Fátima en Portugal. Todas las vírgenes han aparecido como la nuestra en “Higüey que una hermosa mañana/la virgen María se quiso quedar” como dice el canto a La Altagracia.
De todos modos, a veces escuchamos a personas hablar de que los dominicanos no tenemos identidad, pero llamarse Altagracia forma parte de la identidad de la mujer dominicana y asociarla que alguien como la virgen María, grandioso.
Conozco de muchas amigas que se han cambiado el nombre, que lo han transformado en Grachi, Grayce, en fin todo por no llamarse como eran nombradas nuestras mujeres por la advocación a la virgen.