El tacto rectal, una prueba para hombres que cuidan su salud

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Denostada y rechazada, objeto de chanzas, burlas y cuestionamientos a la masculinidad de quienes se someten a esta prueba, el tacto rectal es, posiblemente, la parte del examen físico que más recelo despierta en los hombres dominicanos.

“Doctor: que nadie sepa que me hizo esto”, “¿Me van a violar?”, “¿Es con el puño? “…Y si le cojo gusto”, son sólo algunas de las expresiones que el doctor Robert Mejía, especialista en urología, escucha de labios de hombres que se muestran reacios a realizarse el tacto rectal.

Para el especialista, la desinformación es responsable del rechazo que genera la prueba y de las historias que se tejen en torno a ella. “Después que explico a mis pacientes en que consiste el examen y que les hago un tacto rectal, siempre me dicen que no es nada extraordinario, como le habían dicho los vecinos o los amigos”.

“Dedico tiempo para orientar a todo paciente de más de 40 años que llega a mi consultorio acerca de la importancia que tiene el tacto rectal en la detección temprana de las patologías de la próstata”.

[b]¿QUÉ ES EL TACTO RECTAL?[/b]

La cercanía anatómica entre el recto, última porción del intestino grueso, y la cara posterior de la próstata es tanta que esas dos estructuras están separadas sólo por finas capas de tejido. Esto posibilita que al introducir un dedo, el médico pueda evaluar las características físicas de la glándula.

El tacto rectal consiste en la palpación de la glándula prostática a través del recto. Permite estimar el tamaño de la glándula, su consistencia, sensibilidad y alteraciones anatómicas de su superficie. También permite conocer ciertas características del esfínter anal y del recto. Los urólogos utilizan esta técnica ya que generalmente el cáncer prostático comienza con un crecimiento anormal en la parte externa de esta glándula, lo que posibilita que sea detectado a través de la palpación antes de producir síntomas.

En ocasiones, después de realizar un tacto rectal y una determinación de PSA, es necesario realizar una sonografía transrectal y una biopsia de la glándula para obtener un diagnóstico definitivo.

La próstata es de consistencia renitente (resistente a la presión, flexible) al tacto digital, en forma de una castaña, bien delimitada, no dolorosa con un surco longitudinal en el centro. Una próstata dolorosa, aumentada de tamaño y de temperatura, sugiere una prostatitis. Asimismo, si se encuentra aumentada de tamaño, pero de consistencia blanda, bien delimitada con o sin el surco medio, se trata de una hiperplasia prostática benigna. La palpación de nódulos de consistencia pétrea sugiere la existencia de un cáncer de la próstata, el cual puede estar localizado o difundido por todo el órgano.

[b]LA PROSTATA Y SUS ENFERMEDADES[/b]

La próstata es una glándula sexual presente sólo en los hombres, del tamaño y forma de una nuez, que se ubica inmediatamente bajo la vejiga, rodeando completamente la porción inicial de la uretra, conducto por el cual sale la orina, y por delante del recto. Esta característica permite que pueda ser evaluada a través del tacto rectal.

Es parte del sistema reproductor masculino. Cuando es estimulada por la testosterona produce la mayoría de los fluidos que componen el semen, líquido que transporta a los espermatozoides.

[b]Entre las enfermedades que puede presentar la próstata se encuentran:[/b]

[b]- Inflamación o infección:[/b]

Puede ocurrir a cualquier edad, incluso en jóvenes. Los síntomas más comunes son: orinar muy frecuentemente, dolor o malestar en zona de la pelvis, o ardor con la micción.

[b]- Adenoma de próstata:[/b]

Es un problema que a menudo comienza entre los 40 ó 45 años. Debido a cambios hormonales la próstata aumenta su tamaño y esto hace que comprima la uretra, impidiendo el paso de la orina desde la vejiga hacia el exterior, lo que causa síntomas urinarios molestos o dolorosos.

Así, esta obstrucción reduce la fuerza del chorro, obliga a hacer presión con los músculos del abdomen para orinar y provoca un molesto goteo al terminar.

La micción se entrecorta y es necesario evacuar la orina en dos o tres intentos. Dado que la vejiga trabaja contra una resistencia puede alterar su estructura y su funcionamiento, apareciendo la necesidad imperiosa de orinar (urgencia), la sensación de vaciado incompleto (tenesmo), la necesidad de levantarse varias veces a orinar durante la noche e incluso la imposibilidad de orinar (retención de orina).

Las infecciones de orina, facilitadas por el hecho de que la vejiga nunca se vacía del todo, o el sangrado al orinar (hematuria) pueden aparecer en cualquier momento. En los casos más avanzados la vejiga es incapaz de vaciarse y acumula grandes cantidades de orina, facilitando el deterioro progresivo de los riñones.

Entre las personas que presentan adenoma de próstata, alrededor del 50 por ciento requiere de algún tipo de tratamiento, ya sea farmacológico o quirúrgico. Los síntomas son generalmente de aparición lenta y sus mayores complicaciones son la retención urinaria, las infecciones, el sangramiento y la insuficiencia renal, en casos avanzados.

A los 60 años aproximadamente, el 50 por ciento de los hombres sufren de síntomas relacionados con este crecimiento, los que van aumentando con la edad.

[b]- Cáncer de próstata:[/b]

Es el tumor maligno más frecuente en hombres mayores de 50 años y constituye la tercera causa de muerte por cáncer en hombres. A diferencia del adenoma, los síntomas del cáncer prostático son tardíos y generalmente aparecen cuando la enfermedad está avanzada, de ahí la importancia del control anual para detectarlo.

[b]FACTORES DE RIESGO[/b]

Los factores de riesgo asociados al cáncer de próstata son:

Edad: Está claramente establecido que la incidencia de cáncer prostático aumenta en forma importante desde los 45 – 50 años.

Raza: Por razones que aún se desconocen los hombres de raza negra presentan con mayor frecuencia esta patología, los hombres de origen asiático por el contrario presentan tasas muy bajas.

Historia familiar: Aproximadamente un 15 por ciento de los hombres con cáncer de próstata tienen familiares en primer grado, padres o hermanos, que han presentado esta patología.

Alimentación: Investigaciones han revelado que la alta ingesta de grasas incrementa la producción de testosterona, la que a su vez produce desarrollo de las células cancerosas prostáticas. Además, ciertos tipos de ácidos grasos podrían iniciar o estimular su desarrollo.

Para reducir el riesgo de desarrollar esta patología se recomienda disminuir el consumo de alimentos que contengan altos niveles de grasas como carnes rojas, embutidos, frituras, etcétera y preferir alimentos ricos en fibra como frutas y verduras.

[b]CONTROL UROLOGICO[/b]

En la consulta urológica, que debe realizarse anualmente, el médico hace el tacto rectal e indica la medición del antígeno prostático (PSA). El urólogo también evalúa la presencia de síntomas, antecedentes personales e historia familiar.

El tacto rectal realizado por el médico y la medición de los niveles de PSA en la sangre se utilizan para la detección del cáncer de próstata y para controlar la progresión del cáncer una vez detectado. Los niveles de PSA en la sangre sugieren la existencia del cáncer de próstata, pero solamente con los niveles de PSA no se puede diagnosticar el cáncer.

“La prueba que nos dice si el volumen y la consistencia de la próstata están alteradas es el tacto rectal. Ninguna prueba sustituye a otra”, expresa el doctor Mejía y agrega “son pruebas complementarias”.

El antígeno prostático específico es una glucoproteína producida por las células de la próstata. Se mide a través de un examen que determina la concentración de esta sustancia en la sangre. Es un estudio simple, objetivo, poco invasivo y de relativo bajo costo, que ha sido validado como una importante herramienta para detectar en etapas iniciales el cáncer de próstata.

Mundialmente se ha aprobado el uso del PSA como examen complementario al tacto rectal en la detección del cáncer de próstata. Cuando la glándula de la próstata crece, los niveles de PSA en la sangre tienden a elevarse. Los niveles del antígeno prostático específico pueden también aumentar en otras alteraciones benignas de la próstata. Aunque los niveles de PSA por sí solos no ofrecen información suficiente para distinguir entre alteraciones benignas de la próstata y el cáncer, el médico tomará en cuenta el resultado de este análisis al decidir la conducta a seguir.

Los valores de la PSA varían con la edad. “A mayor edad, mayor valor del PSA”. Un valor de PSA hasta 4 nanogramos por mililitros (ng/ml) es considerado normal para un hombre promedio.

[b]De acuerdo al doctor Mejía, los valores normales según la edad son:[/b]

De 40 a 50 años: entre 0 y 2.5 ng/ml.

De 50 a 60 años: entre 0 y 4 ng/ml.

De 60 a 70 años: entre 0 y 5.5 ng/ml.

Niveles de PSA sobre 4 y hasta 10 ng/ml son considerados altos y se asocian a cáncer prostático en alrededor de un 30 por ciento. Valores sobre 10 ng/ml son predictores de cáncer en un 50 por ciento. En pacientes de menor edad, entre 45 y 60 años, valores de PSA entre 2.5 y 4 ng/ml pueden indicar la presencia de cáncer y por lo tanto deben ser controlados en forma especial.

Hay tumores que pueden tocarse mediante el tacto, sin que los niveles de PSA sean elevados, suelen ser más pequeños y están todavía localizados en la glándula.

Por el contrario, si un varón tiene ese marcador dentro de los niveles normales y los especialistas no le hacen un tacto rectal, es posible que, de existir algún nódulo, pase inadvertido.

Hasta 1979, fecha en que se descubre el antígeno prostático específico (PSA total), el diagnóstico del adenocarcinoma de próstata se realizaba por biopsia a pacientes con tacto rectal sospechoso. El descubrimiento del PSA total ha representado una nueva alternativa; no obstante, el tacto rectal sigue siendo una vía importante para detectar esta enfermedad y en varios estudios se le otorga hasta más del 39 por ciento de posibilidad de contribuir a un diagnóstico preciso.

“Ningún urólogo del mundo, puede evitar que a un hombre le dé cáncer de próstata, pero diagnosticado tempranamente, puede curarse y esa persona morir de otra cosa”, enfatiza el doctor Mejía, al tiempo que exhorta a las mujeres a que aconsejen a sus compañeros realizarse el tacto rectal.

[b]¿Cuáles son síntomas que hacen sospechar un problema prostático?[/b]

Flujo débil al orinar.

Dificultad al inicio de la micción.

Orinar con frecuencia.

Urgencia miccional (necesidad imperiosa de orinar).

Orinar frecuentemente de noche.

Interrupción del flujo urinario (detenerse y volver a comenzar).

Goteo al terminar de orinar.

Dolor o ardor al orinar.

Hematuria (presencia de sangre en la orina).

Dolor en el área pélvica.

El doctor Mejía recomienda la evaluación urológica anual a todo hombre que pase de 40 años y la evaluación inmediata si se presenta alguno de los síntomas que hacen sospechar un problema de próstatico. Si hay antecedentes de familiares directos que han presentado cáncer de próstata, el control debe iniciarse a edades más tempranas.