El talento kinético de nuestros beisbolistas y la ofensa de Colin Cowherd a la RD

Como un hecho de suma gravedad que denota una mentalidad ignorante y prejuiciada contra la República Dominicana se pueden calificar los juicios emitidos por el comentarista radial Colin Cowherd a través de la cadena ESPN, el pasado jueves, al poner en duda la inteligencia y la educación de nuestros beisbolistas de las Grandes Ligas.

Textualmente dijo: “Nunca he creído eso de que el béisbol es muy complicado. ¿En serio? Un tercio de los jugadores son de la República Dominicana. Vienen de barrios pobres y no han tenido las mismas oportunidades académicas que chicos de otros países.” Como reacción las Grandes Ligas rápidamente divulgaron un comunicado condenando los comentarios de Cowherd, calificándolos de inapropiados y ofensivos contra los valores del juego, al tiempo de hacerle un llamado para que se disculpara con los jugadores de origen dominicano y el pueblo en general.

La Asociación de Jugadores también rechazó las palabras del comunicador por denigrar la inteligencia de los miembros de esa entidad de origen dominicano. La cadena ESPN tomó una ejemplar decisión al despedirlo del trabajo dejando en claro que ese proceder no refleja los valores del prestigioso medio de comunicación.

El indigno estadounidense dijo que no tenía intención de ofender a nadie, pero su repuesta no convenció al sustentar que sus declaraciones estaban respaldadas por reportes sobre las grandes deficiencias en el sector educativo y que citó a la República Dominicana porque ese país ha llenado el béisbol de muchos buenos peloteros.

En realidad nuestro país “no es reconocido por tener una capacidad académica de clase mundial” pero es una pujante nación en vías de desarrollo que en la actualidad impulsa un ambicioso programa de transformación educativa sin precedentes en su historia republicana, un dato que desconoce la mente desorganizada del crítico de marras.

Conceptualmente Cowherd está más perdido que el hijo de Lindberg, pues la inteligencia es una condición innata, de los seres humanos, que puede ser mejor aprovechada contando con un buen sistema educativo.

En su desafortunada metida de pata también él pretende demostrar que el béisbol es un juego tan elemental que no requiere ningún tipo de inteligencia o talento para alcanzar el éxito, y pone como ejemplo la gran cantidad de jugadores dominicanos- más de 600- que han arribado a las ligas mayores.

Cowherd demuestra poseer una ignorancia supina sobre el béisbol y sus fundamentos, pues desde hace tiempo los expertos han coincidido en que es uno de los deportes más complejos, el cual se caracteriza por un sinfín de estrategias; para un jugador alcanzar el estrellato requiere estar dotado de un especial talento.

El comunicador estadounidense se equivoca al plantear que el béisbol se trata mayormente de instintos; demuestra un total desconocimiento de los estudios científicos que se han hecho sobre los distintos tipos de inteligencia como los llevados a cabo por el eminente psicólogo Howard Garner de la universidad de Harvard.

Aparte de los tipos de inteligencia académica como son la lógico-matemática y la capacidad verbal, se ha comprobado la existencia de una variedad de inteligencias entre las que se incluyen la interpersonal de los grandes líderes y la que se requiere para lograr el éxito deportivo. Se trata del talento kinético (o kinestésico) el cual se manifiesta indistintamente en la elasticidad, la destreza física y la fuerza.

Ese es el talento que ha exhibido un ícono como el inmortal lanzador Pedro Martínez y otras tantas celebridades que le han dado lustre al glorioso nombre de la República Dominicana. Pero también hay que reconocer que muchos de estos jugadores por su innegable capacidad mental y por su elevado nivel de inteligencia emocional de haberse dedicado a otras actividades también hubiesen sido exitosos.