El “Tristán” de Katharina Wagner concentra en Bayreuth a la élite wagneriana

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Bayreuth (Alemania). El estreno del “Tristán e Isolda” dirigido por Katharina Wagner, biznieta de Richard Wagner, concentró hoy en la apertura del Festival de Bayreuth a la elite wagneriana, encabezada por la canciller Angela Merkel, una incondicional del certamen bávaro.

La jefa del Gobierno, con traje largo turquesa, acudió a la cita junto su esposo, el catedrático Joachim Sauer, tan fanático de Wagner como ella, y un largo desfile de rostros de la farándula alemana y del mundo de la política, representado, entre otros, por el presidente del Parlamento, Norbert Lammert. Asistir a la apertura del festival en Bayreuth, una ciudad de provincias de Baviera, es un ritual irrenunciable en Alemania para famosos y poderosos desde tiempos del compositor del “Anillo del Nibelungo”.

Entonces, su palco de honor lo ocupó su mecenas Luis II de Baviera, el “rey Loco”, como en el Tercer Reich lo hizo Adolf Hitler y, ya en democracia, bastantes de presidentes, cancilleres o ministros, además de la clase política bávara en pleno. La atención en esta 104 edición del festival se volcó en el nuevo “Tristán”, un enorme desafío para la heredera de la casa, Katharina, quien apostó por una versión arriesgada de ese drama de amor y muerte wagneriano.

Es una escenografía de tonos grises con pocas alegrías cromáticas, con un Tristán -Stephen Gould- atado en su momento cúspide a una valla giratoria, en medio de una trama que discurre entre geometrías triangulares, de acuerdo al concepto de la biznieta del compositor. Katharina Wagner, de 37 años, hija de quien fue el director de Bayreuth durante más de medio siglo -Wolfgang-, asumió con esa dirección escénica un doble compromiso, ya que al final de esta temporada tomará las riendas en solitario del certamen.