EL TRIUNFO DE CORREA
EU debe aprender a vivir con el nuevo aliado de Chávez

Comentario Editorial
No hace mucho más de una semana, Nicholas Burns, un alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos decía que la marea política se había vuelto contra Chávez, el presidente radical y anti-norteamericano de Venezuela. Las elecciones del domingo en Ecuador indica que este juicio pudo haber sido prematuro.

Las encuestas indican que Rafael Correa, un auto proclamado admirador del líder venezolano, ha triunfado por un margen inesperadamente amplio. Después de la victoria de Daniel Ortega en Nicaragua este mes, Chávez, quien además se espera que gane otro periodo por seis años en las elecciones de el domingo en Venezuela, parece haber asegurado ora base más desde la cual expandir su “Revolución Bolivariana” nacionalista y anti-norteamericana. Ecuador es más importante para EEUU que Nicaragua o Bolivia, que también están alineadas con Caracas, después de sus elecciones de este año. La base militar de EEUU en Manta, su único cuartel en América del Sur, desempeña un papel importante en las operaciones regionales contra el narcotráfico. Los inversionistas financieros estadounidenses poseen grandes cantidades de bonos ecuatorianos en dólares. Sin embargo, las relaciones entre ambos países ya están perturbadas.

Este año, Ecuador canceló el contrato con Occidental Petroleum, después de una disputa legal, lo cual torpedeó las conversaciones sobre un acuerdo de libre comercio. Sin embargo, las cosas pudieran empeorar bajo Correa.

El presidente entrante ha amenazado reiteradamente con no renovar la concesión de Manta cuando expire dentro de tres años. También dijo que buscará renegociar la deuda externa.

No obstante, sería un error exagerar el significado de las elecciones del domingo. Ecuador, al igual que Nicaragua y Bolivia, es débil económicamente, y tiene una larga historia de inestabilidad política. Lo que ocurre en los vecinos mayores es mucho más indicativo de las tendencias en la región. Washington tiene razón, por tanto, para sentirse cómodo con el resultado de las elecciones de este año en Perú, Colombia y México, donde ganaron los moderados pro-norteamericanos.

Además, en un país en el que tres presidentes electos no han logrado completar sus periodos de mandato legal en una década, Correa promete ser un líder particularmente débil. Su alianza política no está probada y carece de presencia en el Congreso. En realidad, los opositores políticos de correa controlarán la fragmentada legislatura. Álvaro Noboa, el candidato derrotado en las elecciones del domingo pasado, dirige el mayor de los partidos. La experiencia gubernamental de correa es limitada: una breve y nada exitosa aparición como ministro de Finanzas el año pasado.

Por lo tanto, es especialmente importante que EEUU no exagere su reacción en una forma que pudiera incrementar la inestabilidad. Washington tiene que ser cuidadoso en la forma en que utiliza su potencial, como la propuesta renovación de tarifas preferenciales que disfrutan Ecuador y otros tres países andinos, como parte de la estrategia anti-narcóticos. Un pragmatismo poco evidente debe guiar las relaciones de Washington con el novísimo líder de América Latina.

VERSION IVAN PEREZ CARRION