¿El turno de Montecristi?

POR UBI RIVAS
El 12 de abril último, los diarios insertaron una noticia proveniente del administrador de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), ingeniero Radhamés Segura, en la que hace saber que se ha completado el diseño de instalar una planta de carbón en Montecristi.

La planta la construirá la empresa de China Continental Sichuan Machinery & Equipment, y es un logro evidente de Cai Wei-kan, encargado de negocios de Peín en nuestro país.

Es sabido que también aspira construir otra planta en Manzanillo una empresa de Rusia, pero el presidente Leonel Fernández, conforme a nuestros informes, decidió la instalación y/o concesión a la mencionada.

Empero, otra planta generadora de electricidad, o varias, es posible que el presidente le conceda la autorización para su instalación, y en ningún caso, debe prestarse a que el Estado le sirva de aval a ninguna, porque de esa manera, el suscrito que no es empresario, podría decidirse a instalar una. Sichuan construirá la planta a un costo de US$30 mm con una capacidad de generación de 600 megas, entrando a funcionar un primer generador en dos años y el segundo en tres años.

Aunque el país dispone de una capacidad instalada de 1,600 megas y una demanda en horas pico de 1,400 megas, no es descartable la ocurrencia de conceder permiso a dos o tres generadoras más y establecer normas aceptables, prudenciales, sensatas y no leoninas, como parece evidenciarse que ocurrió con las que funcionan ahora por los gobiernos de los tres principales partidos políticos si es posible no errar en la apreciación.

Sichuan, revela la nota de prensa, aguarda una carta de garantía del Congreso, y en esos términos es preferible que no instale ninguna planta, o que la construya en esos términos pero propiedad del Estado dominicano.

Montecristi padece de un maleficio que empezó con su viacrusis desde que el comercio de campeche y guatapaná para elaborar tinta vegetal perimió con la invención de la sintética por Alemania a principios del siglo pasado y siguió su descalabro cuando el gran crak de la economía USA en 1929.

Los exportadores depositaban sus cuentas en Alemania o en Nueva York, y con el descalabro de una y la otra, devinieron en ruinosos y Montecristi inició la diáspora hacia la pobreza, que el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo terminó de hundir, presionado por su tercera esposa, María Martínez, para mortificar a su rival montecristeña, Bienvenida Ricardo, segunda esposa de El Jefe.

El generalísimo clausuró el aeropuerto de Montecristi en 1956 para borrar cualquier pista que pudiera comprometerle demostrando que el profesor vasco Jesús de Galíndez fue traído desde Nueva York por el piloto Gerald Lester Murphy por esa terminal, habida cuenta de que El Jefe ordenó su secuestro por consignar en su tesis de grado para optar la cátedra de periodismo en la Universidad de Columbia, que Ramfis había nacido fuera del matrimonio con su progenitora, como en verdad fue. La Grenada Company insufló hálito de vida a la zona cuando se radicó en 1943, sobre todo en Manzanillo, donde construyó el mejor y más hondo puerto del país, el acueducto desde Laguna Saladilla, una planta de puré de guineo, almacenes para equipos y piezas de recambio y un supermercado enorme para sus empleados y hasta un campo de golf en El Cerro.

Todo se derrumbó, como el bolero, cuando los sindicalistas empezaron a joder la pista en 1962 y la Grenada alzó el vuelo y dejó toda las instalaciones que se robaron toda y los proyectos guineros posteriores fracasaron todos.

El turismo era otra opción para Montecristi, pero con una playa Juan de Bolaños altamente polucionada por un Yaque del Norte letalmente contaminado, no perfila una atracción para el inversionista, aunque asoman quijotes como el doctor Franz Joseph Thomén y su proyecto turístico Las Carabelas.