El valor de la imagen

La indiferencia

Desde el contexto coloquial, podría decirse que la indiferencia es una actitud humana que conduce a la insensibilidad, a la anestesia afectiva, a la frialdad emocional y a la falta de solidaridad. Es, además, un mecanismo de auto-defensa que atrinchera el yo de la persona por miedo a perder su estado de confort, a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado.

Estudiosos del comportamiento humano, han puntualizado que la indiferencia es capaz de endurecer los corazones. También, puede llegar a impedir la identificación con el sufrimiento ajeno. Frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza el ego e invita al aislacionismo interior. Por lo general, la indiferencia es una actitud que caracteriza a los que sufren de auto-estima baja.

Cuando la indiferencia es utilizada como recurso mediático para afectar intereses y dañar el estado de ánimo de los demás, se crea un clima adecuado para el surgimiento de la desconfianza,  lo inhumano, lo injusto y de la hipocresía. Por lo general, la indiferencia se convierte en  terreno fértil  donde nacen, crecen y se reproducen valores perversos como la mezquindad, el irrespeto y el individualismo.

La indiferencia que se ejerce consciente para dañar la imagen de reputación y la buena honra de los demás, a cambio de una cuota de poder o de recibir determinados beneficios personales, es considerada como un virus que envenena y mata la solidaridad humana. También, este tipo de indiferencia sirve de plataforma a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia.

Desde el contexto de la psicología, se afirma que el individualismo es la base de la indiferencia. En este sentido, se ha dicho que los indiferentes son seres inseguros, fríos, hipócritas e incondicionales. Siempre y cuando el viento sople a su favor, no tienen problema en mentir, engañar y traicionar, sin importar la magnitud del daño provocado a sus semejantes, como consecuencia de sus irresponsables y egoístas acciones.  

Se ha demostrado que los indiferentes solo reaccionan cuando ven que sus intereses están en peligro. Por este motivo, son fieles interpretes y practicantes del principio Maquiavélico: “El fin justifica los medios”. El concepto de solidaridad que poseen los indiferentes, es radicalmente distinto al de Nelson Mandela, Madre Teresa de Calcuta, Mahatma Gandhi, Ernesto Guevara, entre otros.