El valor de la imagen

J. LUIS ROJAS.

Por un cine de contenido

Con el objetivo de incentivar el desarrollo de la actividad cinematográfica en la República Dominicana, así como crear otra vía de inversión extranjera, fue promulgada el 18 de noviembre del año 2010 la Ley No. 108-10.

Los incentivos que contempla dicha ley han permitido que personas físicas y jurídicas se motiven a participar en la naciente industria cinematográfica dominicana.

La promulgación de la ley que actualmente sirve de plataforma para el fomento de la actividad cinematográfica en la República Dominicana, ha sido el resultado de continuos esfuerzos realizados por diferentes cineastas dominicanos, así como profesionales que siempre han visto al cine como un medio idóneo para entretener, educar y producir dinero.

El cine dominicano actual tiene que mejorar varios aspectos. Por ejemplo, la calidad de los guiones, la profesionalidad en la actuación, la creatividad en la realización, la capacitación del personal técnico y la implantación de acciones de marketing específicas para este sector. Hay que evitar que la industria cinematográfica local muera en el intento de ser grande.

La literatura dominicana cuenta con valiosas novelas, cuentos y ensayos, los cuales podrían ser los guiones que faltan para producir, realizar y ofertar películas que motiven a todos los ciudadanos a ir a las salas de los cines a buscar entretenimiento de calidad.

Es un gravísimo error poner a depender la sostenibilidad y la identidad del cine dominicano de continuas producciones cinematográficas, las que casi siempre solo logran convocar a un segmento de la sociedad dominicana a pagar para reírse.

El cine es un poderoso medio masivo de comunicación, el cual tiene entre sus responsabilidades ofertar contenidos sustanciosos que contribuyan a elevar el nivel cultural de los ciudadanos.