El valor de la imagen

J. LUIS ROJAS.

Falsa imagen

Cuando el sistema educativo de una sociedad no es capaz de proporcionar una educación de calidad, que permita formar ciudadanos con capacidad para conceptualizar, innovar, transformar y analizar críticamente la praxis y el discurso de los líderes y de las organizaciones que inciden en la estructura y el funcionamiento de la misma, entonces la percepción se asume como realidad. Aprovechar la ignorancia de las audiencias, tratando de crear y proyectar una falsa imagen, fingiendo honestidad, humildad y sencillez, más temprano que tarde termina produciendo un efecto contrario al deseado.

La educación de calidad es un eje estratégico transversal que transforma y cambia la forma de pensar y actuar de los ciudadanos. Es por eso que cada vez que la educación de calidad toca adecuadamente a las personas, éstas se transforman en ciudadanos críticos, con la capacidad y habilidad necesaria para evitar ser engañados por discursos y comportamientos fingidos.

Lograr que los ciudadanos sean más analíticos, debería ser un tema permanente en las agendas y programas de los líderes políticos, empresariales y sociales de la sociedad dominicana.

En las sociedades conformadas por ciudadanos con capacidad para interpretar las causas y consecuencias vinculantes a determinados hechos y acontecimientos, así como con actitudes y comportamientos dramatizados por algunos líderes de organizaciones políticas, y sociales, la percepción nunca será más importante que la realidad.

Irrespetan a las audiencias los que amparados en el drama fingen determinados comportamientos, ocurrencias y situaciones, tratando de proyectar un perfil de imagen pública que no tienen.

Está de moda que algunos líderes políticos finjan comer chicharrón, yaniqueque, tocar güira y tambora, así como repartir cajas de besos y abrazos.