El Valor De La Imagen. Publicidad y posverdad

J. LUIS ROJAS.

Desde tiempos remotos, siempre han existido empresas, instituciones, marcas y personas interesadas en emplear todos los medios a su alcance para crear y mantener verdades y realidades favorables a sus intereses, creencias, posiciones y pretensiones.
En cambio, es hoy cuando más esfuerzos comunicacionales se realizan para persuadir y manipular las actitudes, las percepciones, las opiniones y las decisiones de las audiencias. Es decir, nunca como ahora se había insistido tanto en inducir y controlar a las personas para que piensen y hablen en torno a temas y situaciones predeterminados, así como para que asuman ciertos comportamientos esperados.
El uso de la comunicación publicitaria como recurso mediático para inducir, persuadir y manipular a las audiencias, sin dudas, no es una práctica de ahora. Por ejemplo, los mensajes que actualmente produce y difunde la comunicación publicitaria dominicana, es lo que más se parece al propósito deliberado e insano de la posverdad: construir y difundir mentiras que parezcan verdades, así como camuflar la ficción de realidad. La posverdad es la intención de hacer creer a las audiencias que las mentiras son verdades y que la ficción es realidad.
En la actual coyuntura, la mayoría de las organizaciones políticas emplean la comunicación publicitaria para atribuirles atributos que no tienen sus candidatos. Pretendiendo con ello inducir a los electores para que elijan y recomienden dicho producto político como si fuese la única o la mejor opción. Es posverdad cuando la comunicación publicitaria es usada de manera continua y deliberada para resaltar determinadas cualidades que por ningún lado posee el candidato. En definitiva, lo que se pretende es hacer creer que algo es positivo siendo negativo.
Además, la posverdad está presente cada vez que las empresasi nvierten cuantiosos recursos económicos, tecnológicos y humanos, tratando de crear e implementar estrategias de comunicación publicitaria que faciliten inducir a los consumidores a comprar sus marcas y/o productos, vendiendo la falsa creencia de que éstos tienen cualidades funcionales de alto valor agregado, a sabiendas de que estas solo existen en los mensajes de su comunicación persuasiva.La posverdad se manifiesta cuando se muestran imágenes falsas a los receptores, pretendiendo que crean que tal o cual producto se elabora a base de materia prima natural, cuando en realidad no lo es.