EL VALOR DE LA IMAGEN. Liderazgo y desarrollo

J. LUIS ROJAS.

La institucionalidad, la sostenibilidad y la equidad del desarrollo político, económico, social y profesional de un país, siempre estarán relacionadas con el pensamiento, las decisiones, la conducta y la visión que posean sus líderes políticos, empresariales, sociales y profesionales.
Está comprobado, las sociedades más trasparentes, menos corruptas, más enfocadas al bienestar colectivo, más inclusivas y más apegadas a sus leyes, son las que cuentan con líderes éticos, honestos, proactivos, facilitadores del desarrollo humano y con una alta valoración del futuro.
En las sociedades dirigidas por líderes que emplean su poder, su autoridad y su influencia para obtener beneficios personales y garantizar privilegios a grupos específicos, vivir con dignidad, decencia y equidad se convierte en sueño inalcanzable.
La situación no está para ser indiferente y caminar de espalda al futuro. Para mejorar y recuperar la credibilidad, la confianza, la reputación, la imagen pública y el clima de negocios de República Dominicana, es fundamental que el liderazgo político, empresarial, social y profesional se empeñe en tener un buen desempeño en el proceso de selección y elección de los ciudadanos que deberán de gestionar la Junta Central Electoral, la Cámara de Cuentas, El Tribunal Superior Electoral y las Altas Cortes.

No hay que ser un genio para saber lo que le espera a la sociedad dominicana si su liderazgo político, empresarial, social y profesional continúa pensando, decidiendo y actuando de espalda a las disposiciones constitucionales y al imperio de las leyes. Las sociedades que carecen de líderes sanos visionarios y respetuosos de las leyes tienen pocas posibilidades de alcanzar el desarrollo.