El valor de la imagen. Reputación positiva

J. LUIS ROJAS.

La reputación positiva es un activo intangible que se construye día a día. Es, además, el resultado de decisiones inteligentes y de actuaciones pertinentes que guían el quehacer cotidiano de países, empresas, instituciones, marcas y personas.

La buena reputación es una ventaja diferenciadora que no se construye con acciones mediáticas de relaciones públicas, sustentadas en simple apariencia y manipulación de la realidad.

La coherencia y consistencia entre el ser, el parecer, lo que se dice y lo que se hace, son los aspectos esenciales a partir de los cuales se crea la reputación positiva. Es un error pretender construir una reputación sostenible, amparándose en la ignorancia de las audiencias, en la descomposición social y en la crisis de valores. En las sociedades siempre habrá un segmento de la población con sobrada capacidad para diferenciar lo falso de lo real.

Muchas son las cosas que dependen de la reputación. En este sentido, Robert Greene en su obra Las 48 leyes del poder dice: “La reputación debe ser sencilla y estar basada en una cualidad muy valiosa”. Es por ello que hoy muchos países, empresas, instituciones, marcas y personas se empeñan en crear y cuidar su buena reputación. Entre los beneficios que produce la buena reputación, figuran: reducción en las inversiones de marketing, se generan percepciones, actitudes y opiniones positivas, las que luego se transforma en imagen pública favorable.

Los hechos y experiencias evidencian que la buena reputación no se construye difundiendo mentiras, ni falseando la imagen pública, ni manipulando la información, ni distorsionando la realidad. En este orden, son muchos los ejemplos de empresarios, políticos, religiosos, artistas, profesionales, sindicalistas y funcionarios públicos, cuya reputación ha sido construida a partir del bulto, allante y movimiento.

Cuando la reputación se sustenta en decisiones y actuaciones serias y maduras, ésta funciona como escudo preventivo y correctivo de posibles ataques y difamación. La reputación positiva es un proceso continuo e integral que centra su atención en cuidar que haya coherencia y consistencia entre el discurso y la práctica, así como entre el ser y el parecer.

Los países, empresas, instituciones y personas con mala y débil reputación, se vuelven vulnerables, pierden competitividad y se convierten en blanco de ataques, debido al desarrollo de las tecnologías.