El valor de la imagen
Publicidad responsable

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La comunicación publicitaria es una de las tantas estrategias de las que se auxilia el marketing moderno para tratar de convencer a determinados segmentos de consumidores a que compren tal o cual producto, servicio o marca. Este tipo de comunicación, al igual que la organizacional e institucional, con frecuencia puede condicionar las actitudes y decisiones de las audiencias.

 Consciente del poder persuasivo que ejercen los mensajes de la comunicación publicitaria en las conductas colectivas, se hace necesario que los anunciantes, las agencias publicitarias y los organismos estatales responsables de defender los derechos del consumidor, unan esfuerzos para que la forma y contenidos de la comunicación publicitaria vayan más allá de incentivar venta de productos, bienes y servicios.

Además de su propósito económico, esta tiene la función social de orientar correcta y éticamente a los consumidores acerca de los productos, bienes y servicios que ésta publicita. La publicidad responsable no oculta a los consumidores los efectos negativos que pueden producir a la salud y a los bolsillos de las personas.

El poder persuasivo de esta  comunicación es tan efectivo que en la mayoría de  las sociedades ésta es quien determina los hábitos alimenticios de las familias, la forma de vestir y hasta los estilos de vida de los grupos sociales. Por lo general, la publicidad tiene el poder para crear y cambiar cultura de consumo. La publicidad responsable visualiza al consumidor como un ser humano, no como un simple espectador  que compra por impulso. La publicidad ética no usa su poder persuasivo para motivar a los consumidores a comprar productos que fomentan la obesidad, la diabetes y otras enfermedades que entran por la boca. También puede ser empleado por los anunciantes, el Estado y las agencias publicitarias.