El valor relativo del papel

Eusebio Rivera Almodóvar

La invención del papel, su evolución y usos, así como su contribución a la cultura y desarrollo de la comunicación, sólo me atrevo a compararlo con dos artefactos igualmente trascendentales en el mundo: La rueda y la cama, esta última glorificada por mí y todos los que le dan los usos más preciados, aparte de descansar y/o dormir.
Pese al avance de la tecnología y su hija predilecta la informática, todavía no es concebible un mundo sin papel y se destaca que hay papeles, libros y documentos cuyos precios son exorbitantes alcanzando muchos millones de dólares; basta el simple ejemplo del Bay Psalm Book.
El valor del papel se asocia con su exclusividad, con su antigüedad, con su contenido, las características de su escritura o redacción, con su carácter legal o aporte científico, pero lo común e invaluable del papel se refleja en su variedad; por ejemplo el papel periódico, el papel cebolla, el papel carbón, el papel de lija, el papel de envolver, el papel crepé, el papel de regalo, el papel encerado, el papel de aluminio y el importantísimo papel sanitario que, si llega a faltar en la intimidad fisiológica, adquiere un valor inestimable y, aunque luzca irreverente la comparación, sería como el famoso “pedazo de papel” –constitución- cuyo precio se rumora ahora oscila entre 25 y 50 millones de pesos por cabeza, tan solo por un versículo introducido por el Presidente Danilo Medina y que ahora se quiere extraer generando ríspidos enfrentamientos dentro del Congreso Nacional y escaramuzas frente al edificio legislativo, adornadas con bombas, macanazos y empujones, poniendo en duda el adagio de que “el papel lo aguanta todo”.