El virtuosismo del pianista ucraniano Vadym Kholodenko en el TN

El virtuosismo del pianista ucraniano Vadym Kholodenko en el TN

La actuación del pianista Vadym Kholodenko en el tercer concierto de la Temporada Sinfónica en el Teatro Nacional suscitó gran entusiasmo entre los amantes de la música clásica, el pasado miércoles.

Por tercera vez tendríamos la oportunidad de escuchar a este famoso pianista ucraniano. Su primera presentación en nuestro país fue en octubre del 2015, en la Gala de ganadores del Concurso Van Cliburn, en el que había obtenido medalla de Oro, y en ocasión de celebrarse el 30 aniversario de la Fundación Sinfonía, presidida por doña Margarita Copello, y los 20 años de la Fundación E. León Jimenes.

Al año siguiente, en un histórico concierto, Kholodenko abrió la Temporada Sinfónica de ese año, interpretando el famoso concierto No. 2 en Do menor, de Sergei Rachmaninov. En esta nueva temporada 2022 y por tercera vez, sería dirigido por el maestro José Antonio Molina.

El numeroso público recibe con un fuerte abrazo de bienvenida al joven pianista. El maestro Molina levanta su batuta, pauta, se escucha el colosal redoble del timbal, inicia el primer movimiento Allegro molto moderato del Concierto para piano y orquesta en La menor, Op.16, del compositor noruego Edvard Grieg.

Le puede interesar: “Temporada Sinfónica 2022” dedicada a España

El piano en fortissimo interpreta una bellísima melodía. El piano y la orquesta dialogan, Kholodenko muestra gran fuerza y sensibilidad… se escuchan fanfarrias de trompetas.

Con una bella introducción de las cuerdas con carácter intimista y de las trompas, inicia el lento segundo movimiento Adagio; el piano toma protagonismo, con la interpretación exquisita del pianista y su dominio del pianissimo, termina el movimiento en calma, provocando esa sensación de plenitud.

La orquesta en pleno introduce el tercer movimiento Allegro moderato molto e marcato –Quasi presto- Andante maestoso. Un nuevo diálogo entrañable con el piano se produce, la flauta –Alaima González– interviene con una variación del tema básico, leitmotiv del concierto, el piano interviene con un nuevo y maravilloso pasaje, en el que predominan las frases cortas, Vadym Kholodenko con su impresionante e impecable técnica, y su gran musicalidad, consigue un final apoteósico.

La orquesta debidamente acoplada produjo momentos brillantes, bajo la dirección precisa del maestro Molina. El público con sus vibrantes aplausos, llevó al pianista a ofrecer un encore, escuchamos entonces La Polka de WR de Sergei Rchamaninoff, un virtuoso arreglo para piano de –Scherzpolka- de Franz Behr, con la que Kholodenko da rienda suelta a un virtuosismo sin límites. ¡Bravo! Hasta un nuevo encuentro. Luego del intermedio, el concierto continúa con la Sinfonía No.1 en Mi menor, Op.39 del compositor finlandés Jean Sibelius.

El primer movimiento Andante, ma non troppo –Allegro energico- Inicia la bella sinfonía, el primer tema sombrío, lleno de melancolía es introducido por el clarinete –Jorge de Jesús Torres Sosa-, y sobre un suave trémolo de los timbales, proporcionan la semilla temática.

Las cuerdas entran, un segundo tema es anunciado por fanfarrias, y el impulso en el arpa –Andrés Tarantinles-, el oboe –Dejan Kulenovic- canta una variante de la canción del clarinete; este primer movimiento atrapa por la belleza de sus motivos y la brillante orquestación.

El segundo movimiento Andante, es una melodía pacífica, conmovedora, romántica, melancólica a cargo de violines y chelos. Contrastante, el tercer movimiento Scherzo es de una energía palpitante, el pizzicato de los violines y los timbales recrean el tema principal.

El Finale –Quasi una fantasía- andante –Allegro molto-. Nos regresa al primer movimiento del clarinete y su tema melancólico, cantado por los violines acompañados por el arpa, concluyendo con acordes en pizzicato delicadamente rasgueados. Motivado, el público aplaudió calurosamente.

La Orquesta Sinfónica Nacional, y los músicos invitados, ofrecieron una noche inolvidable en el Teatro Nacional; la labor del maestro José Antonio Molina, más allá de la precisa dirección orquestal, cuya impronta se deja sentir en cada concierto, se decanta además como un verdadero gestor siempre en procura de elevar el nivel de la Orquesta Sinfónica Nacional y de ofrecer al público música de calidad. Hasta el próximo concierto de esta temporada 2022.

Publicaciones Relacionadas

Más leídas