El Yuna: Indomable y mortífero

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El río Yuna, indomable y mortífero, surge de los manantiales de Cerro Montoso en las estribaciones norte de la Cordillera Central, alimentándose de varios afluentes como Blanco, Tireo y Masipedro, se desborda sobre el valle de Bonao para continuar recibiendo el agua de otros ríos como el Jima, Camú, el Jaya y el Maimón para avanzar hacia el Bajo Yuna donde es fuente de vida y temor, pero una vez eliminó la separación del istmo de Samaná con sus arrastres y unirlo a tierra firme.

Hoy en día el Yuna se ha convertido en una fuente importante de recursos hídricos para la agricultura, la electricidad y los acueductos de Bonao, San Francisco de Macorís y otros pueblos del Noreste, que con las presas de Blanco, Hatillo y Rincón y muy pronto Pinalito, genera los más variados beneficios y han mitigado la gravedad de las inundaciones, que en caso de no haber existido esas presas, el desastre de la tormenta Noel en el Bajo Yuna hubiese sido una horrible tragedia nacional.

Pero en el valle de Bonao, el río Yuna es un motivo de grave preocupación por las vacilaciones en emprender los trabajos técnicos de protección del valle y sus riquezas, restaurándole al río su cauce, cosa que en la actualidad no existe por la enorme cantidad de sedimentos depositados en su fondo y poniendo en peligro a Bonao, ya que con el paso de algún futuro huracán se derramaría un alud de agua que ya ocasionaría una tragedia humana de impactos insospechados en el ánimo de la región y del país.

Desde hace años, y después de la ocurrencia del huracán David en 1979 se ha estado hablando y realizando intentos de canalizar el río, removiendo parte de los abundantes sedimentos de su lecho y crearle un cauce definido y protector de Bonao, cosa que se ha intentado, pero con acciones muy especiales en donde los protagonistas están más interesados en sacarle provecho a los agregados, que llevar a cabo un trabajo de ingeniería hidráulica eficaz y convincente, atacando los puntos más débiles por donde el agua de un indomable y mortífero río penetrará a Bonao y sus alrededores.

Hasta ahora los trabajos son una cortina para sacarle provecho a los agregados. Mientras tanto se aproxima una temporada ciclónica previsible de ser peligrosa y las autoridades y técnicos responsables deben despojarse de los intereses, tanto los que propugnan que el río se deje tranquilo sin proceder a la protección de las riberas, como los que extraen material para sus beneficios, dándole las espaldas a un pueblo que se encuentra en la orfandad de voces que deberían protegerlo y sacarle un provecho racional y lógico a las aguas de un río que debe ser la vida de la región.

Además, el río Yuna y sus afluentes por sus condiciones hidrológicas, debe ser aprovechado en toda su extensión con la construcción de las presas faltantes como la Alto Yuna, El Torito, Piedra de Los Veganos y la de Guaigüí consideradas obras capitales para domesticar al río y devolverle tranquilidad a toda la zona de influencia de la cuenca del Yuna, vital para el nordeste y el Cibao Central.