Elecciones secuenciales

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No puede plantearse la sincronización de los actuales mandatos del Congreso y los Ayuntamientos con el del Presidente de la República sin que previamente se ajuste el calendario de las elecciones. Una decisión es requisito de la otra.

Desde 1996 se escuchan críticas sobre la separación de las elecciones, instaurada más por motivos de coyuntura y negociación que por escogencia racional de política institucional.

Hoy los planteamientos proliferan precisamente ante la posibilidad de una reforma constitucional, pues ha de ser en ese nivel normativo donde deberá hacerse cualquier modificación. Se han perfilado tres posiciones distintas: una aboga por el status quo, otra por la simultaneidad de los comicios según el esquema aplicado en 1994; y otra más que aboga por el acercamiento de las elecciones pero manteniendo la separación.

La simultaneidad de las elecciones a la luz de la experiencia nuestra no es recomendable. Hasta 1994 las elecciones creaban un ambiente muy pesado. Las congresionales y las locales generan muchos conflictos por las tantas aspiraciones, y por las luchas para controlar el Congreso y los Ayuntamientos. Las presidenciales quedaban atrapadas en ese clima desluciéndolas, debilitando su legitimidad e intranquilizando más de lo debido.

Sin embargo, dos años de distancia en la política dominicana es mucho tiempo. Las nuestras son verdaderas orgias electorales. La política se ha convertido cada vez más en negocio y no está resultando nada fácil reorientar las cosas. De ahí, que es conveniente acercarlas al punto que puedan ser realizadas en un periodo menor de un año.

El siguiente es un cronograma, pensado a la luz de los deseos de limitar las campañas electorales, de eliminar los festivales legislativos en los interregnos de los gobiernos, de mantener los beneficios de una mejor distribución de la conflictividad, y de otras inconsecuencias que ha arrojado la experiencia electoral nacional. La idea propone las elecciones secuenciales.

La celebración de las congresionales-municipales el último domingo de noviembre; instalación del nuevo Congreso el 27 de febrero; elección presidencial el primer domingo de junio y la eventual segunda vuelta el primer domingo de julio. Juramentación y toma de posesión del Presidente electo el 16 de agosto.

En septiembre, y para las congresionales, han de programarse las primarias.

El 1 de octubre se iniciaría el proceso electoral con presentación, en la primera semana, de las alianzas y candidaturas; la segunda semana, ya determinados los candidatos, se fijaría el inicio de la campaña electoral; votación el último domingo de noviembre.

Habría tiempo suficiente para conocer, decidir, impugnar y proclamar. El periodo navideño sería de enfriamiento y descanso. Se instalaría el Congreso antes de la elección presidencial.

En cuanto a las presidenciales, las primarias deberían llevarse a cabo todas en enero hasta el 15 de febrero. El inicio del proceso sería el 1 de marzo; alianzas y presentación de candidatos antes del 31. El primero de abril inicio de la campaña. Y elecciones el primer domingo de junio.

De ser necesaria la segunda vuelta ocurriría el primer domingo de julio. Finalmente, instalación del Presidente el 16 de agosto.