Electricidad alternativa

PEDRO GIL ITURBIDES
Mañana se reúne un grupo de expertos en el hotel Santo Domingo, decididos a abordar el tema de las fuentes alternas de la energía eléctrica. De tales fuentes no convencionales hemos hablado en demasía sin que se intente averiguar si son pasibles de explotación. La inercia guía nuestros pasos en una situación en la que confusas limitaciones conducen a tremendas incomodidades.

Países que pueden pagar petróleo caro buscan afanosamente desprenderse de éste y de fuentes de manipulación atómica, para producir electricidad. Tal, el caso de Alemania, que al decir de Ernst-Ulrich von Weizsacker, su política puede servir de modelo a otros países. ¿Por qué las acciones públicas alemanas en busca de energías limpias pueden inspirar a otros gobiernos?

Los alemanes se tomaron en serio los acuerdos internacionales sobre la preservación de la atmósfera. En varios años han reducido la emisión de gases tóxicos y contaminantes. Se propusieron eliminar en forma paulatina los generadores atómicos de energía, en un proceso que debe culminar en el 2025. En este momento son los mayores productores mundial de energía eólica.

Y tienen poblados en donde la energía generada a partir de rayos solares comienza a cobrar importancia.

Quizá encuentren limitaciones tras el objetivo de independizarse del petróleo y de la fuerza atómica, pero intentan, mediante actuaciones concretas, determinar la eficacia de las fuentes alternas. Ellos tienen el dinero, y el potencial productivo, para adquirir petróleo a precios exorbitantes. Y sin embargo de esa capacidad, procuran medios diferentes a los tradicionales para obtener calor y energía eléctrica. Von Weizsacker preside la comisión de energías no convencionales y contempla satisfecho los avances que han propulsado en esa nación.

Con nosotros acontece lo contrario a lo que pasa en Alemania. La República Dominicana se estremece cuando los mercados petroleros anuncian alzas en el precio de este hidrocarburo. Parte sustancial de las debilidades de nuestro sistema económico resulta del papel del petróleo en nuestra producción. Sin rodeos, sea dicha la verdad, carecemos de recursos para adquirir petróleo caro o barato. Pero nos aferramos a este hidrocarburo como si fuese la única fuente combustible a nuestro alcance.

De ello hablarán mañana, a partir de las diez, los ingenieros Eduardo Sagredo, Víctor Espaillat, Misael Ramírez, Max Méndez y Vidal Rodríguez.

Pero no pretenden hablar ellos únicamente, sino hacer que ruede esta bola y observar en qué cancha puede caer. Sagredo, egresado del Instituto Tecnológico de Massachussets, cree, en el sol. Tal vez, justamente, porque allí alcanzó una maestría en física nuclear.

Espaillat, ingeniero agroforestal, tiene la convicción de que la biomasa ofrece amplias posibilidades en países como el nuestro. Ramírez, operador hidroeléctrico, mira con enormes esperanzas este campo que, en el mundo, según la revista Deutschland, representa un 20% de la producción de energía.

Y lo mismo Méndez y Rodríguez piensan que, si el país se lo propone, puede reducir su dependencia del petróleo.

Hemos invitado -y estamos invitando a quienes nos lean- a discutir con ellos en lo que se ha bautizado un Encuentro de Expertos.

Lo importante es que todo se divulgue lo suficientemente, como para interesar a quienes trazan políticas o a quienes poseen los recursos para lanzarse a estas experiencias. Los alemanes, según la revista citada, generan entre 21 a 28% de energía de las fuentes no convencionales. Están experimentando con varias formas de la biomasa, el sol, el agua de mar, el aire y la geotermia, recurso este último que no parece existir en la isla de Santo Domingo. Y que sepamos, no tienen un pelo de tontos.

Esta actividad que tendrá lugar mañana es impulsada por Universidades que integran la Asociación Dominicana de Universidades (ADOU). Es mi deseo -por razones muy personales- que al menos este conversatorio obligue a crear interrogantes respecto del potencial que tenemos para buscar esas fuentes renovables de energía.