Ellis Pérez

Marcando las manecillas del reloj las cinco de la tarde, hora para la que había sido pautada la entrevista, tocamos a la puerta de la residencia de don Ellis Pérez, y quien nos recibe es la bella y simpática Carla Camille, la nieta más pequeña de la familia, quien con cuatro años de edad. nos dice: “Hola, cómo te llaman”.

La calurosa bienvenida con su angelical sonrisa, nos sirvió de puente para romper el obligado protoco y de inmedato incorporarnos al resto de la familia, en efecto, padres y abuelos nos reciben con el natural afecto y alegría que reina en el hogar de los Pérez, para de inmediato iniciar el diálogo con nuestro entrevistado, el señor Ellis Pérez, quien recientemente cumplió cincuenta años de dedicación al trabajo en los medios de comunicación, carrera que según afirma no ha sido tarea fácil, pero sí de muchos logros.

Se inicia en el área en 1953, en la emisora HIZ, con la transmisión en inglés del “Hit Parade”, una selección de las canciones más populares de la semana en Estados Unidos, marcando así, el comienzo de la revolución de la música juvenil de la época en el país.

“Yo hice carrera sin condiciones básicas, pero aprendí a hacer mi trabajo, porque para ese tiempo HIZ era un nido de los mejores exponentes de la locución dominicana”.

Más tarde amplió el espectro de su presencia radial, ligándolo al béisbol de Grandes Ligas y a los peloteros dominicanos.

Dice considerarse afortunado porque las circunstancias se dieron en el tiempo y el espacio, al tiempo de dar gracias a Dios por haberle dado la oportunidad de realizar bien su labor.

Expresa que no fue algo buscado, porque lo menos que había pensado en su vida era ser locutor y llegar a ser un hombre de los medios de comunicación.

En el 1964 se instala en la Radio Universal con la transmisión de “American Muisic”, una programación que incluía los discos más actualizados de la música norteamericana de entonces.

Explica que su experiencia ha sido muy gratificante, una universidad continua, porque para estar en los medios, si se va a realizar un trabajo de manera efectiva uno tiene que educarse adecuadamente y mantener ese proceso de educación continua para de esa manera, enriquecer el intelecto y la condición de comunicador.

“Doy gracias a Dios por enriquecerme en el área y por ser un comunicador. He tenido la oportunidad de ligar las profesiones de comunicador y turismo, y la oportunidad de darme a la gente y enriquecerme culturalmente, cuya riqueza no tiene precio”.

Para Ellis Pérez los locutores de hace 30 ó 40 años tenían sus características y condiciones especiales. Además, respondían a las necesidades de entonces, y los de hoy, de alguna manera, también hacen lo mismo.

Aclara que para alcanzar el éxito en cualquier actividad por simple que sea, no debe faltar el sentido de dedicación a lo que se hace, el sentido de compromiso y de identificación fácil.

Expresa que en el área de la comunicación hay que cuidar la dicción, redacción, apariencia y forma en que se dirige al público, pero si las cosas se hacen con sentido de seriedad, compromiso y dedicación, el final de la tarea será positivo.

Recomienda a los futuros profesionales de la comunicación a prepararse y sacrificarse en ciertas ocasiones para lograr el éxito, porque la vida está llena de triunfos.

Al preguntarle sobre los retos y oportunidades que se le han presentado responde.

“He trabajado en mis propios proyectos desde el año 1959, cuando me marché de turismo y regresé en 1963, para entonces instalar a Radio Universal. Me he sentido muy independiente y soy independiente. Generalmente me he involucrado en más de 2, 3 ó 4 diferentes pequeñas cosas para mantener esa condición de independencia”.

En la actualidad, es director de comunicaciones del Aeropuertos Dominicanos (AERODOM); asesor turístico del Poder Ejecutivo; asesor turístico del Senado de la República; asesor del Proyecto Turístico Playa Macao, dentro del área del sector privado y miembro del Consejo de Directores del Proyecto Cap Cana.

Para mí, AERODOM es algo muy particular, porque conforma un grupo de jóvenes empresarios dominicanos dispuestos a tomar las oportunidades y luego dedicarse a cumplir los objetivos.

“Trabajar con personas calificadas como las de AERODOM es un reto, porque todos tus colegas, buenos profesionales, pueden hablar a fondo sobre lo que ellos manejan con cada uno”.

Explica que en él han depositado confianza hasta llegar a ser el vocero oficial de la empresa. “Para mí es un reto mantenerme al tanto, al día, atento sobre los detalles variados y diversos de todos los caracteres técnicos, funcionales, operacionales y políticos que tienen que ver con la compañía”.

Muy Personal

Eliseo (Ellis) Pérez García es oriundo de Santiago de los Caballeros; el segundo hijo de los señores Eliseo Desiderio Pérez Arias y María Trinidad García Tavarez (fallecida).

Casado Con doña Francia Hernández de Pérez, con quien ha procreado tres hijos: Ellis Junior Pérez Hernández, Carlos Antonio Pérez Hernández y Alín Pérez Hernández.

“Mi esposa es la mujer que buscaba, y la encontré, no siempre se da eso, estoy satisfecho en todos los aspectos. Es una persona extraordinaria, comprensiva, inteligente, bonita y atractiva. Indiscutiblemente mis hijos Elisito, Carlos y Alín, han llenado una ilusión en mi vida”.

Define a Dios como “Creador de todas las cosas y fuerza vital que te asiste, ayuda, y a la que se puede recurrir cuando no hay más nadie a quien llamar”.

Con gran satisfacción expresa que sus nietos Giancarlos Acevedo Pérez, Pamela Acevedo Pérez, Melissa Acevedo Pérez y Carla Camille Pérez Martínez, son su broche de oro a nivel familiar.

Gusta de la lectura de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, por ser los relatores de esta época en Latinoamérica. De Vargas Llosa me atrae su interés por la sociedad y su mantenimiento sobre el tapete a través de sus trabajos periodísticos. Es un analista agudo muy racional e inteligente.

Recuerda haber leído muchos libros, pero recuerda el Quijote de sus años iniciales.

Sin embargo, siendo muy joven leyó “Los factores del triunfo”, cuyo contenido es de realización personal; de la autoría de Waldo Swingle, del cual tuvo un impacto extraordinario.

“Ese libro me ayudó a forjarme y formarme en algunos de mis criterios de vida, que luego habrían de moldear mi estilo y es por eso que esa obra nunca la olvido”. En su libro, Swingle, planteaba todas esas pequeñas y simples cosas de que nada viene fácil, que todo requiere dedicación, trabajo, persistencia y esfuerzo”.

En la actualidad está leyendo “Los soles de México”, de Carlos Fuente. “Es un magnífico pensador y me encanta leerlo, no solo por sus obras, trabajos periodísticos y relatos a través de la novelística, sino en las cosas que mueven a la sociedad de hoy y en buscar sus fallas y elementos para señalarlas”.

Para Pérez, el gran artista de esta época en República Dominicana lo es Juan Luis Guerra, por poseer los elementos y condiciones en formación y sentimiento. “Juan Luis es un artista extraordinario y un orgullo de nosotros los dominicanos en diferentes aspectos”.

Señala que Charitín Goico también debe ser orgullo de los dominicanos, porque ha tenido una carrera extraordinaria, así como Rhina Ramírez. Además, admira la durabilidad de Niní Cáffaro. “Fui miembro del jurado del Primer Festival de la Canción Dominicana, donde Niní Cáffaro participó y se eligió la canción “Por amor”.

“Los jurados nos volvimos locos al oír a Niní cantar. Era la combinación de la grandeza de la canción y la magnificiencia de la interpretación de él. Yo le tengo un aprecio y reconocimiento especial por su durabilidad y condiciones artísticas y personales”.

Don Ellis Pérez dedica su tiempo libre a escuchar música de Rafael Solano. “No lo digo por la amistad que nos une, sino por su real condición de gran músico y el sentido musical que ha tenido toda su vida”.

Es un fiel creyente de la honestidad e integridad de las personas. “Me decepciono con el engaño y la mentira. Uno de los mayores valores que el ser humano puede tener es el sentido de entereza, honestidad e integridad en su comportamiento con los demás miembros de la sociedad”.

Ellis, como se le conoce artísticamente, es una persona que no guarda reconocimientos. Si no puede dar una impresión en los primeros minutos de una interacción, entonces considera no haber realizado su trabajo.