Ellos manifiestan pasión por lo que hacen

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MILLIZEN URIBE
m.uribe@hoy.com.do
Si se le pregunta a Cupido cuáles son los ingredientes secretos que pone en sus flechas y que garantizan el éxito de las relaciones amorosas, probablemente diría que la pasión es uno de ellos.

 Pero esta cualidad es aplicable a otras áreas de la vida, ya que si se emplea en el área laboral o profesional le puede ayudar a conseguir el éxito.

     Para muestra, no uno, sino cinco botones. ¡Vivir! destaca a  cinco personalidades de la sociedad dominicana que definitivamente le han puesto pasión a lo que hacen. 

Ellos demuestran  que los niveles de  consagración y  dedicación que se emplean en cada una de  las labores que los seres humanos   realizan determinan el alcance o no del éxito.

Los protagonistas

MELBA SEGURA

  Abogada

Pasión por la equidad.  Nació en Padre las Casas, Azua, un 2 de septiembre de 1956. Realizó estudios de Derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y también estudios de Decoración de Interiores en Puerto Rico.

   En noviembre del 2001 constituyó lo que hoy ocupa gran parte de su tiempo: la Fundación Sur Futuro  para dar respuesta a su preocupación por los altos niveles de pobreza de las comunidades de la región Sur.

 Durante sus siete años esta fundación  ha desarrollado un amplio campo de acción que incluye actividades que van desde la protección del medio ambiente y de los recursos naturales, financiamiento de viviendas y actividades productivas en las comunidades, apoyo a la educación pública, operativos de salud, hasta la celebración de importantes obras artísticas y culturales. Parte de la labor comunitaria de doña Melba  le hizo merecedora de la condecoración, en 2006, por la embajada de Francia como “Caballero de la Orden Nacional al Mérito”. Este mismo año fue reconocida como la mujer del año por el periódico Diario Libre.

CRUZ JIMINIAN

Médico

Pasión por lo social.  Félix Antonio Cruz Jiminián vino al mundo  en  Jarabacoa, un 19 de noviembre del año 1951. Sus padres son los señores  Luis Cruz y María Jiminián.

 La vocación de servicio estuvo presente desde muy temprano en su vida, pues quería ser sacerdote, e ingresó al seminario Santo Tomás de Aquino.

  Después reconsideró su decisión e ingresó a    la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se graduó de Medicina en el año 1980. Como sus padres eran de  escasos recursos económicos, al terminar sus estudios hizo (literalmente) un pequeño consultorio con una camilla de madera vieja y  un escritorio, los cuales aún posee.

 A este consultorio    asistían muchas personas, a las cuales le cobraba muy bajos honorarios y en muchos casos atendía gratuitamente. Prácticamente convirtió su clínica en un hospital para pobres.

 Hoy día es propulsor de iniciativas de asistencia social relacionadas con cirugía de labio leporino y paladar hendido, ano imperforado, hidrocefalia, doble sexo, módulos odontológicos, operativos médicos, área para tuberculosos, área de vacunas, entre otras.

FREDDY GINEBRA

Publicista

Pasión por el teatro.   Nació en Santo Domingo. Estudió inglés, publicidad, administración cultural, televisión y servicios de relaciones públicas en Estados Unidos. Es uno de los más importantes gestores culturales del país. Ha sido columnista de los periódicos dominicanos Listín Diario, El Caribe y Diario Libre.  En 1974 fundó Casa de Teatro, importante centro cultural que actualmente dirige y donde se han dado a conocer los nombres de destacados representantes  del mundo del arte dominicano. Ha escrito cuatro piezas teatrales y dos libros que recogen anécdotas personales, titulados “Antes que pierda la memoria” y “Secretos compartidos”. Sin duda alguna, la pasión de Ginebra es el teatro, el cual ha promovido por casi treinta años, toda una hazaña.   Pero esta pasión le viene desde pequeño, pues desde muy joven se sintió cautivado por todas las manifestaciones artísticas.  Hoy día abre las puertas de su Casa del Teatro a Santo Domingo y al mundo entero como parte de una  batalla a favor de dar a conocer  jóvenes  talentos. En la pasada edición de la Feria Internacional del Libro fue reconocido por su importante labor cultural.

PAVEL NÚÑEZ

CANTAUTOR

Pasión por la música .  La ciudad de Santo Domingo le ve nacer un  2 de  marzo. Desde  pequeño muestra aptitudes artísticas. Como buen hijo de la Zona Colonial, es un bohemio natural que con guitarra en mano, pone alas a sus sueños.  En el año 1995 junto a Homero Guerrero forma el grupo Código Genético, con mucha influencia de la trova cubana, además de elementos anglos como el blues, funk y fulk entre otros ritmos que se enlazan con el Caribe. Este híbrido de ritmos marcó significativamente el estilo musical de Pavel. Código Genético desapareció un año después, y Pavel y Homero deciden crear un nuevo proyecto musical que se llamó Los Fulanos, y que aunque mantenía influencias anteriores, era mas original y autóctono. En esta etapa, Pavel se descubre como compositor de diversas canciones que este grupo hizo suyas. En junio del 2000, inicia su carrera de solista con una serie de presentaciones en Casa de Teatro, que se regularizaron los sábados, hasta  convertirse en un punto de referencia entre los asiduos visitantes de la Zona Colonial. Hoy día es uno de los principales exponentes de la música dominicana.

JUAN MAYÍ

PINTOR

Pasión por la pintura.  “Yo pinto porque para mí no pintar sería como no existir. La pintura es color, sustancia, vida y espiritualidad, lo es todo para mí”.

 Con esta frase Mayí describe su pasión  por la pintura. En lo personal se caracteriza por no tener “pelos en la lengua”. Un ejemplo de ello lo dio al recibir el año pasado  el Gran Premio  Bienal de Artes Visuales, cuando, en presencia del Presidente de la República y del Secretario de Cultura, elevó sus críticas y reclamos por las necesidades de los artistas.   Ya en el plano artístico, el  crítico de arte Fernando Ureña Rib describe su obra como “en plena madurez”. 

 “Sus rasgos distintivos son cada vez más plausibles y  nada limita ya la fuerza de su expresión plástica. Al contrario, Mayí explora continuamente la posibilidad expresiva de la materia a través de calidades sutiles. La de Mayí es una pintura para tocar con la yema de los dedos. Una pintura para la piel tanto como para los ojos. Las texturas, veladuras y los accidentes cromáticos con que el artista nos sorprende, muerden la superficie con particular deleite y nos conducen a parajes que son  muy distantes”, señala Rib.