Elogio de las encuestas

diomedes nuñez

Ellas se han convertido en el resorte y montura sobre los que galopan las campañas electorales; son su miel y su imán. Desatan el más emocionado furor en los países más empobrecidos, para los cuales las elecciones constituyen esperanza de cambio para la gran mayoría de sus habitantes; asumen que con el nuevo gobierno se abren las posibilidades de salir del cúmulo de penurias que los agobian o, en otros casos, lograr ascensos en lo social, lo político o lo económico.

En las naciones más desarrolladas, sin embargo, las encuestas o sondeos de opinión son, fundamentalmente, instrumentos de trabajo en la campañas políticas o de cualquier otra actividad que necesite el parecer de la sociedad para dirigir su acción con una estrategia determinada. Más que por el triunfo electoral de su partido, en Europa, por citar un caso, puede emocionarse y llegar hasta el éxtasis por ganar su equipo de fútbol o baloncesto en torneo nacional o internacional.

(Yo viví en España, – es mi testimonio-, la pasión con que el pueblo salió a celebrar en las calles, en plena madrugada, cuando el equipo español resultó ganador en uno de los partidos del mundial de fútbol de 1986, justo el mismo día que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había ganado al Popular (PP) las elecciones generales. La gran fiesta fue por el fútbol, no por la política).

A nivel mundial, John F. Kennedy fue el primero que basó en encuestas su estrategia de campaña, en 1960, frente a Richard M. Nixon, quien entonces era vice-presidente de los Estados Unidos. El presidente era Dwight Eisenhower, del Partido Republicano, como Nixon. A partir de sondeos, Kennedy pudo definir sus puntos fuertes y débiles. Mientras Nixon insistía en visitar todos los estados del país, Kennedy se concentró en los que podía obtener mayores ventajas electorales. Otra novedad: en esas elecciones se realizaron los primeros debates presidenciales a través de la televisión.

En 1824 se llevó a cabo el primer caso de sondeo político, circunscrito al estado de Pennsylvania, y favoreció a Andrew Jackson frente a John Quince Adams: 335 votos a 169. Aunque los Colegios Electorales apoyaban a Jackson, el proceso de elección por la Cámara de Representantes convirtió a Adams en presidente de los Estados Unidos (1825-1829).

Ya en el siglo XX, Literary Digest realizó sondeos de opinión de carácter nacional; en 1916, predijo la elección presidencial de Woodrow Wilson y las cuatro elecciones siguientes. En 1936, aunque esa empresa de medición favoreció al aspirante presidencial Alf Landon, del Partido Republicano, la Gallup presentó a Franklin Delano Roossevelt, del Partido Demócrata, con mayor apoyo popular, y resultó ser el elegido. En este caso, la cantidad de encuestados fue mucho menor, pero con mayor rigor científico.

A partir de entonces, la labor de George Gallup se convirtió en un gran acontecimiento en la historia de los sondeos de opinión. Después de la Segunda Guerra Mundial, se popularizaron en distintas partes mundo. En 1945, la Gallup estableció en Londres la British Institute of Public Opinion, en Francia el Institut Francais d’ Opinion, conocido como INFOP.

En la República Dominicana y en todo el mundo , las encuestas son ya una tradición, en las más diversas aéreas, lo cual ha llegado a niveles insospechados; especialmente después de poner a su servicio los grandes avances de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tics), el Internet y las redes sociales.

En estas semanas se ha calentado el universo político del país, al publicarse en el noticiario SIN, de Color Visión (Penn Schoen&Berland), y en los periódicos Hoy (Gallup) y El Caribe (Asisa), sondeos de opinión de cara a las elecciones presidenciales de 2016, además de otros temas nacionales.

Significativo material para la reflexión y el debate.