Emilio Lapayese – En solo cien palabras

Definen nuestra época por tres “flagelos” de moda: terrorismo, narcotráfico, corrupción.

La narcoguerrilla es aparte.

Las supuestas luchas contra tales “flagelos” son también lucrativos negocios. Dan dinero y poder.

Todos son esencialmente confusos. Y confunden.

Ni en la ONU lograron definirlos.

Dicen que la pobreza es prueba de honestidad. Falso.

Un corrupto puede ser pobre.

Hay jueces que deniegan justicia, máxima corrupción, sin cobrar por ello.

Es más peligroso el austero que se corrompe gratis, por simpatía, partidismo, prejuicios, trujillismo, alcahuetería, chulería o por centavos.

No canonicen por ser pobres. Puede ser tremendos corruptos.

La injusticia no es necesariamente rentable.