Emilio Lapayese – En solo cien palabras

“Vengo a pedir perdón por la vergüenza de haber callado estas atrocidades”, dijo el presidente argentino Kirchner.

Se refería a las indecibles aberraciones de la dictadura militar de hace más de 20 años.

Lo vergonzoso era el silencio.

Entre nosotros nadie, nunca, ha pedido perdón por las atrocidades que nunca prescriben.

Ni una leve excusa por lo del 63. Ni por el 65. Ni por nada. Como si nunca pasó nada.

El Procurador “demuestra” que no hay torturas:

interroga presos ante presuntos torturadores.

El tenebroso SIM trujillista es puesto ahora como modelo eficiente de seguridad.

Perdón, ¿por qué?