Emotiva carta a su padre Mickey Mena

31_07_2015 HOY_VIERNES_310715_ Deportes9 B

Hola mi querido papá, mi viejo, mi guía, mi mentor, mi profesor, mi amigo, mi compañero y mi todo.

Hoy es el día más triste de mi vida y con mucho dolor en mi corazón y lleno de lágrimas en mis ojos, te quiero decir y agradecer tantas cosas.

Gracias por llevarme cada mañana con tanto amor al colegio, por llevarme a una liga para aprender a jugar béisbol, por llevarme a tu trabajo para ver como disfrutabas con una gran pasión todo lo que hacías, en tus programas y en las transmisiones del béisbol invernal y de grandes ligas.

Desde pequeño pude ver como te entregabas en cuerpo y alma a tu familia y a todo lo que hacías. Contigo aprendí que todos somos iguales sin importar lo que hagas, porque nunca fuiste diferente con nadie, siempre saludabas con su nombre y una sonrisa a todo el mundo. Te ganaste el cariño, respeto y admiración de todos, por tu sencillez, humildad y gran corazón. Que grande fuiste Mickey Mena y cuantos corazones rotos has dejado aquí en la tierra. Gracias por tus enseñanzas, como recuerdo cuando antes de hablar por un micrófono, tú y yo en la casa narrábamos y comentábamos un juego de béisbol y tú me ibas corrigiendo todos mis errores.

Gracias por tu cariño, por tu amor, tus consejos, tu amistad, y sobretodo por ser el mejor padre del mundo y el mejor ser humano que ha existido. Que grande fuiste como esposo, con 46 años de puro amor junto a mi madre, y dando siempre lo mejor de ti para complacerla en todo.

Que grande fuiste como padre, brindando a tus hijos siempre todo tu amor, educación, cariño y todo lo que estaba a tu alcance para que nunca nos faltara nada.

Que grande fuiste como amigo de los amigos, siendo un hombre sincero y solidario con todos.

Que grande fuiste como abuelo, siempre consintiendo y amando a cada uno de tus nietos.

Que grande fuiste como hijo, amando y respetando hasta el último día a tus padres. Que grande fuiste con toda la familia completa, siempre con una sonrisa, cariño y cooperación con todos.

Que falta harás Mickey Mena!

Tengo que hacer pausas para secarme las lágrimas y seguir escribiendo. Para poder despertar de esta pesadilla y entender que Dios te ha separado de nosotros, para tenerte en el cielo con todos los que hoy te esperan con alegría para compartir con ese ángel maravilloso llamado José Antonio Mena Oliva (Mickey).

Nuestras vidas cambió ese día de febrero cuando recibimos la noticia de tu enfermedad. Nunca pensé que te irías tan rápido y con tantos planes pendientes por hacer. Queríamos un extrainnings que nunca terminara, para seguir luchando junto a ti y seguir disfrutando del ser más extraordinario que he conocido.

Aprovecho para darte gracias Papá Dios, por el padre que me diste. Hasta las noches amaneciendo contigo en la clínica fueron excelentes e inolvidables, sin importar que no durmiéramos, porque aprovechamos el tiempo en compartir y aprender otras cosas. Nunca cambiaste ni en los momentos más difíciles que sufriste, en ese tiempo con tantas inyecciones que llenaron tu cuerpo de moretones. Fuiste tan grande mi viejo, que hasta hoy en tus últimos minutos de vida, luchaste, y en nuestra despedida, ya tú inconsciente y con tus ojos cerrados después de varias horas, pudiste abrir tu ojo derecho, derramar una lagrima y decirnos adiós con tu mirada.

Te cuento, aunque de seguro junto a Dios, ya viste las noticias. Hoy la gente se desbordó en elogios hacia ti por todo lo que sembraste. Te demostraron un cariño increíble, como te quieren, respetan y admiran. Cuanta gente está llorando tu muerte, cuando gente al igual que yo, quiere ser como tú, cuanta gente te ama y siempre te tendrá presente en sus corazones. Te ganaste aquí en la tierra todos los premios de jugador más valioso, manager del año y Cy Young.

Tu sabes mi viejo que nada será igual sin ti, no se como voy a trabajar sin tenerte a mi lado. Que duro fue entrar a tu oficina y ver todas las fotos y reconocimientos que recibiste por tu trabajo. Sacar tu ropa para tu entierro como cuando me decías que te sacara un traje, una camisa y una corbata bonita para ir a trabajar o para una ocasión especial. La casa está vacía sin ti, pero debemos sacar fuerzas para seguir luchando por nuestra madre y hacer menos dolorosa esta pérdida irreparable. Danos fuerza papi y tú nuestro amado Dios, para poder seguir viviendo sin tus llamadas, sin pasarte a buscar para irnos a trabajar, hacer una diligencia, salir a pasear, salir de viaje, sin tu cariño, sin tu amor y sin tu presencia física.

Me despido por el momento dándote gracias nuevamente por todo, y para decirte lo orgulloso que me siento de ser tu hijo y que pronto nos reuniremos otra vez para narrar desde el cielo un partido de béisbol y hacer programas de radio y televisión.

Bendición papi! Te Amo todos los días!.