Emotivo inicio Temporada Sinfónica

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Especial para HOY/¡Alegría!

El ambiente era de fiesta, y es que una temporada, como un festival musical, es una celebración, regocijo del espíritu, aliento que nos transporta hacia otras transparencias más sublimes, apartados por unos instantes del “mundanal ruido”.

La música lo envolvía todo el miércoles, desde los jardines del Teatro Nacional se escuchaban aquellos sonidos maravillosos, y al penetrar al amplio vestíbulo, descubrimos que la música provenía de una orquesta colocada allí, conformada por jovencitos y hasta niños, cuyo entusiasmo nos contagió a todos, era la Orquesta Dominicana de Vientos, dirigida por el profesor Andrés Vidal, maravilloso preámbulo de apertura a la temporada.

Tras las notas gloriosas de nuestro Himno Nacional, el concierto inicia con la Obertura de la ópera “La Forza del Destino”, de Giuseppe Verdi. De belleza excepcional, describe el carácter trágico de la obra.

Tras los toques brillantes de trompetas, la melodía se torna siniestra, es el llamado tema del “Destino”, preconiza el desdichado final de los protagonistas de la ópera. Siguen otros temas formando un soberbio cuadro de escenas.

La Orquesta consiguió sonoridades espléndidas, impregnadas del vigor que emana la dirección del maestro José Antonio Molina, Director titular de la Sinfónica Nacional.

Al maestro Julio De Windt le correspondió dirigir la tercera Sinfonía de Beethoven, una pieza que tiene para él un significado especial, pues con ella debutó hace 48 años.

La Heroica como es llamada esta tercera sinfonía, es una obra gigante en su forma; el extenso primer movimiento –Allegro con brio- inicia con los acordes de los cellos, prosigue la exhaustiva elaboración del desarrollo temático. La Marcha Fúnebre del segundo movimiento -Adagio Assai- una de las más bella de este género, el primer tema está impregnado de patetismo, expuesto por las cuerdas y luego por el oboe; en el segundo tema hay un exquisito diálogo del oboe –Dejan Kulenovic- y la flauta –Alaima González—tornándose el tema luminso.

Este segundo movimiento fue posiblemente el mejor logrado y contrasta con el tercer movimiento –Sherzo Allegro-, más ligero y alegre. Con las cuerdas en Pizzicato inician las variaciones del cuarto movimiento –Finale, Allegro molto- más adelante se escucha lo que se podría definir como una “marcha a la húngara”, que nos remite al Ballet “Prometeo”, hasta finalizar en una apasionada coda.

Hay definitivamente una relación entrañable entre Julio De Windt y esta tercera sinfonía. Su dirección sin utilizar batuta, visualmente es agradable, sus movimientos característicos envolventes son precisos, pautan el ritmo, la placidez del Adagio, el brío del Allegro, y el equilibrio perfecto, hermosa forma de comunicarse con la orquesta, la que responde admirablemente.

El programa cerró con el Concierto No. 1 de Tchaikovski, uno de los más populares conciertos pianísticos, que tuvo como intérprete al joven pianista norteamericano Sean Kennard, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina. Hay un cambio radical en la atmósfera, el concierto inicia con una melodía grandilocuente, con un tema viril, avasallador, es el primer reto para el solista, en el que da muestra de virtuosismo. El tema siguiente del -Allegro con spirito- es típicamente romántico y expresivo, se deja sentir el alma musical rusa. En el -Andante semplice- la orquesta inicia con ritmo de barcarola una melodía casi popular, luego un vals brillante. El final –Allegro con fuoco- tiene fuerza, de nuevo los toques rusos son inconfundibles. El segundo tema se eleva, hasta el final en un cantico triunfal, sobrecogedor.

El joven pianista además de la técnica mostrada, tiene un sentido musical, un cálido toque, que le permite sortear con emotividad los diferentes cambios. Sin duda un porvenir promisorio le aguarda. Molina logró con el brío que lo caracteriza, cónsono a la obra ejecutada, la síntesis apropiada, orquesta, solista, director. Una hermosa noche de apertura de la nueva Temporada Sinfónica.